Cuando hablamos de inmigrantes que llegan a Estados Unidos, el imaginario es que vienen a sumarse a una larga lista de trabajadores que apoyan la mano de obra en el país, pero la realidad es que la nación también recibe una buena cantidad de talento altamente calificado a nivel académico. Diversas cifras y estudios recientes revelan que casi uno de cada dos inmigrantes cuenta con educación universitaria y que millones de ellos se forman o continúan sus estudios dentro del sistema estadounidense.   

Contrario a la narrativa, una parte significativa de la inmigración en Estados Unidos llega con altos niveles de formación académica. En 2022, el 35 % de los inmigrantes adultos, es decir, unos 14,1 millones de personas poseía un título universitario. Lejos de tratarse de una excepción, los datos muestran que la inmigración altamente calificada es hoy un componente estructural del sistema educativo y laboral estadounidense. 

Según el Instituto de Políticas Migratorias las cifras también indican que el 48 % de quienes llegaron a Estados Unidos entre 2018 y 2022 contaba con un título universitario. Además, la población inmigrante, en general, presentaba un nivel educativo ligeramente superior, representando el 17 % de todos los adultos mayores de 25 años con estudios universitarios en Estados Unidos. 

El número de inmigrantes con educación universitaria ha crecido de manera rápida desde 1990. Esta población aumentó 89 % entre 1990 y 200055 % entre 2000 y 2010, y 56 % entre 2010 y 2022. El crecimiento más rápido de la población inmigrante altamente cualificada significa que su proporción del total de adultos con educación universitaria en Estados Unidos también ha aumentado en las últimas tres décadas, del 10 % en 1990 (cuando la suma llegaba a los 3 millones de inmigrantes con estudios) al 17 % en 2022 (año en el que esta población creció a 14 millones) sobre el total.  

 

Este aumento revela que una parte de los inmigrantes se han convertido en una fuente clave del capital humano altamente calificado del país, especialmente en un contexto de envejecimiento de la población nativa y una demanda creciente de profesionales en sectores estratégicos como salud, tecnología, educación e investigación. Sin embargo, las cifras también plantean una paradoja y es que el rápido crecimiento de inmigrantes con títulos universitarios no garantiza una plena integración laboral, ya que muchos enfrentan barreras para homologar credenciales o acceder a empleos acordes con su formación.  

Según el World Education Services (WES), una de las principales organizaciones que evalúan títulos extranjeros para estudiar o trabajar en EE. UU., ha llevado a cabo más de 4 millones de evaluaciones de credenciales educativas internacionales para personas de más de 200 países, desde su creación. 

¿Cuáles son los estados que tienen mayor número de inmigrantes con educación universitaria?  

Según la investigación del Instituto de Políticas Migratorias para 2022 los inmigrantes representaban el 17 % de todos los adultos con educación universitaria a nivel nacional, pero su proporción era mucho mayor en estados como: California (31 %), Nueva Jersey (28 %), Nueva York y Florida (25 %), y Nevada, Maryland y Texas (22 %). 

 

La gráfica nos muestra que los primeros lugares son liderados por estados costeros y con economías altamente especializadas, como Massachusetts, Maryland, Nueva Jersey, Nueva York, California y Virginia, en los que cerca del 30 % de los inmigrantes adultos cuentan con al menos un título universitario. Estos territorios concentran sectores como tecnología, salud, educación superior, finanzas y defensa, que históricamente han atraído migración calificada, tanto por oportunidades laborales como por redes académicas y profesionales. 

En contraste, en la parte baja se ubican estados del medio Oeste y del Sur, como West Virginia, Mississippi, Arkansas y Alabama, donde menos del 5 % de los inmigrantes adultos tiene educación universitaria. Este patrón refleja también el tipo de inmigración que recibe cada estado, que en el caso de estos últimos está más orientada en algunos casos a sectores agrícolas, manufactureros o de servicios con menores requisitos formales de educación.  

¿De qué manera llegan los inmigrantes con educación universitaria a EE. UU.?  

Según el Instituto Paralegal de las Américas los inmigrantes con educación universitaria llegan a Estados Unidos de diferentes maneras. A través de visas temporales para trabajadores especializados conocidas como H-1B. Mediante migración humanitaria o como familiares de residentes estadounidenses y están quienes se establecen en el país mediante estudios universitarios en Estados Unidos. 

Según este instituto, los inmigrantes con educación universitaria tienden a ser más jóvenes y en edad laboral activa. Para 2022, el 68% de ellos tenía entre 25 y 54 años, en comparación con el 61 % de los estadounidenses nacidos en el país. 

En cuanto a su origen, la mayoría provienen de Asia y América Latina, siendo liderados por India (14 %)China y Hong Kong (8 %)Filipinas (7 %) y México (6 %). 

El análisis de este instituto establece, además, que los inmigrantes desempeñan un papel esencial en ocupaciones que requieren alta especialización como Ingenieros de hardware informático (44 %)científicos en investigación informática (34 %) y Médicos(29 %). 

El laberinto de la homologación en EE. UU. 

Aunque Estados Unidos recibe millones de inmigrantes altamente calificados, los estudios demuestran que el sistema les cierra las puertas para ejercer. Según el Departamento de Educación de EE. UU., no hay una agencia federal única que regule el reconocimiento de títulos extranjeros y por el contrario el proceso depende de universidades que aceptan o no credenciales para estudios, empleadores que evalúan documentos para trabajo y agencias estatales que otorgan licencias profesionales en sus territorios. 

Esto significa que la “facilidad” de homologar un título depende de cada estado y del tipo de profesión. 

Según el informe “Reconocimiento de Credenciales en Estados Unidos para Profesionales Extranjeros” que tuve la posibilidad de analizar del Instituto de Políticas Migratorias, a pesar de que miles de inmigrantes buscan homologar sus conocimientos, se encuentran barreras que hacen el proceso complejo, y solo una pequeña parte logra ejercer en su profesión, como se ve en campos como la medicina o ingeniería.  

Por ejemplo, en ocupaciones con licencias profesionales (medicina, enfermería, enseñanza o ingeniería), cada estado y organismo tiene requisitos diferentes y procesos complejos, que hacen que la homologación sea no solo costosa, lenta y en algunos casos imposible si no se hace nuevamente una capacitación en una institución de EE. UU 

La descentralización de este tipo de trámites complica aún más el proceso para los inmigrantes capacitados en el extranjero, ya que quien quiere validar su título y experiencia en Estados Unidos debe exponerse a trámites en múltiples agencias estatales, asociaciones profesionales, consejos de licencias y reguladores. 

Las licencias estatales no son transferibles, es decir, que cada estado tiene sus propios requisitos y tasas para licencias profesionales, lo que significa que alguien que homologó sus conocimientos en un estado no puede automáticamente ejercer en otro.  

Sin duda, esto explica por qué muchos inmigrantes altamente capacitados no logran validar sus títulos, incluso cuando sus estudios son equivalentes a los de ciudadanos estadounidenses.  

Sector salud: el caso más complicado 

Las profesiones como medicina, enfermería y odontología son particularmente difíciles de recertificar. Más de 25 % de los médicos que ejercen en EE. UU. fueron formados en el extranjero, pero muchos no pueden ejercer a pesar de su formación.  

Validar la educación médica extranjera requiere pasar los Exámenes de Licencia Médica de EE. UU. (USMLE), que son largos y costosos. Después de este proceso los interesados deben competir por residencias clínicas que son programas bastante limitados, incluso si ya han completado entrenamiento avanzado en su país de origen. 

El promedio de tiempo desde la graduación hasta certificación completa supera los 4 años y puede ser mayor para quienes no hablan inglés a nivel profesional.  

Escases de profesionales en el sector educativo 

Otro estudio del Instituto de Políticas Migratorias establece que el sector educativo estadounidense también ha enfrentado dificultades. Aunque estados como Virginia ofrece licencias provisionales a los educadores con licencia internacional que cumplen los requisitos y Nebraska eliminó el uso del examen de habilidades básicas, la escasez de docentes continúa afectando a muchas escuelas públicas de Estados Unidos.  

Durante el año académico 2023 - 2024, el 86 % de las escuelas públicas de primaria y secundaria reportaron dificultades para contratar docentes, especialmente docentes de primaria general y de educación especial, según el Departamento de Educación federal.  

Los profesionales nacidos en el extranjero siguen estando subrepresentados en sectores clave. Aunque en 2019 los inmigrantes constituían el 17 % de la fuerza laboral total en Estados Unidos, su presencia en la educación básica era significativamente menor: apenas alrededor del 10 % del profesorado de primaria y secundaria había nacido fuera del país. 

Un sistema fragmentado que frena la validación profesional 

Este panorama ha hecho que millones de profesionales que cuentan con importantes años de experiencia hayan optado por aceptar otro tipo de trabajos. Aunque a ciencia cierta no se tiene una cifra exacta de cuántos inmigrantes intentan homologar sus títulos, estudios señalan que millones de extranjeros con educación superior terminan desempeñando labores que están alejadas de su formación.  

Según el análisis del Instituto de Políticas Migratorias, 2,1 millones de estos adultos inmigrantes con estudios universitarios estaban desempleados o contratados en trabajos que exigían, como máximo, un título de bachillerato en 2022.  

Por su parte, un reporte contratado por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, que examinó la situación de los inmigrantes legalmente presentes con credenciales o títulos profesionales obtenidos fuera del país, reveló que una parte significativa de estapersonas no logró encontrar empleo acorde con su formación. 

El informe reveló que, aproximadamente, un 24 % de los inmigrantes que estudiaron fuera de EE. UU. aceptó un trabajo que no requería un título universitario, comparado con 16 % de nacidos en EE. UU. y un 17 % de aquellos que habían sido educados en el país. Esto evidencia que muchos profesionales con títulos internacionales no encuentran puestos acordes a sus habilidades académicas o técnicas.  

El acceso a licencias profesionales revela también un dato significativo entre los extranjeros. Apenas el 20,4 % de los inmigrantes con al menos un título universitario cuenta con una licencia para ejercerEn relación con quienes tienen estudios avanzados: solo el 29 % de los inmigrantes con posgrado está homologado para trabajar. 

¿Qué estados son más flexibles a la hora de reconocer títulos extranjeros? 

Aunque no existen estudios que respondan explícitamente esta inquietud, lo que si pude identificar es que algunos estados reconocen experiencia laboral previa obtenida en el extranjero como parte de su evaluación de credenciales, lo que podría facilitar el reconocimiento indirectamente para ciertos profesionales.  

Un estudio del Instituto de Políticas Migratorias  identificó que estados como ConnecticutMarylandMichiganNevadaOhioTexas y Washington reconocen cierta experiencia laboral en el extranjero, lo que puede ayudar a que la homologación sea menos rigurosa, esto no significa que no se apliquen exámenes o requisitos adicionales específicos por profesión. 

En contraste, estados como California, Colorado, New Jersey y New York han manifestado que no aceptan experiencia profesional extranjera como parte de su evaluación de credenciales, lo que hace mucho más estricta la homologación laboral, particularmente para títulos que dependen de experiencia práctica previa. 

La paradoja laboral de los inmigrantes calificados en EE. UU. 

Los datos disponibles muestran que el desempleo formal no es el principal obstáculo laboral para los inmigrantes con educación superior en Estados Unidos, aunque sí oculta problemáticas estructurales más profundas.  

De acuerdo con un análisis del Migration Policy Institute (MPI) basado en la American Community Survey (ACS) del U.S. Census Bureau, en 2022 los inmigrantes con título universitario registraron una tasa de desempleo cercana al 3 %, mientras que la de los graduados universitarios nacidos en Estados Unidos rondó el 2 %.  

Un análisis complementario citado por Negocios Now (2022) reveló que alrededor de 2,1 millones de inmigrantes con títulos universitarios se encontraban desempleados o trabajando en puestos que no requieren educación superior, lo que equivale aproximadamente al 20 % del total de quienes cuentan con formación universitaria en el país. Este fenómeno apunta a una brecha entre la preparación académica de los inmigrantes y su inserción al mundo laboral acorde con su nivel de cualificación. 

La misma fuente advierte que el desempleo y, sobre todo, el subempleo entre inmigrantes con educación superior está estrechamente vinculado a barreras estructurales como la falta de reconocimiento de credenciales extranjeras, los requisitos de licenciamiento profesional y la ausencia de redes laborales formales. 

Esto se traduce en una forma de desempleo oculto, en la que miles de profesionales altamente capacitados permanecen fuera de sus campos de especialización, pese a que las estadísticas oficiales sugieren una integración laboral. 

Estados Unidos no tiene un problema de talento, lo que estos estudios evidencian es que su problema está en la dificultad para reconocerlo. El reconocimiento de títulos extranjeros en Estados Unidos no es un simple trámite académico, va más allá porque el proceso es en muchos territorios fragmentado, desigual y cargado de barreras que en millones de casos impide a miles de inmigrantes ejercer las profesiones para las que se formaron. 

 Los datos disponibles nos muestran que miles y seguramente millones de profesionales quedan atrapados en un sistema ineficiente que desaprovecha su capital humano. 

 Resolver este problema exige mucho más que ajustes aislados: se necesita una coordinación federal real entre agencias y reguladores, programas sólidos de recertificación y transición laboral, y una estrategia coherente para reconocer credenciales internacionales.  

 Mientras esto no ocurra, miles de inmigrantes con carreras universitarias y experiencia en diversos campos seguirán ocupando plazas para las que no se prepararon y seguramente están sobrecalificados, pero que les brinda por lo menos la posibilidad de generar un sustento económico para sus familias.