La política migratoria en Estados Unidos vuelve a encender alarmas tras revelarse que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) adjudicó un contrato a una empresa privada señalada por presuntas violaciones graves de derechos humanos. La medida impacta directamente a miles de familias migrantes, especialmente a quienes tienen menores de edad bajo procesos abiertos ante cortes de inmigración. 

Un contrato que genera preocupación legal y humanitaria 

Hace apenas un mes (en abril), ICE contrató a la empresa MVM Inc. para localizar a menores migrantes no acompañados, que fueron liberados previamente en comunidades mientras esperan sus audiencias. Oficialmente, el gobierno describe estas acciones como “verificaciones de bienestar”, pero organizaciones advierten que podrían ser utilizadas para iniciar procesos de deportación o incluso acciones legales contra patrocinadores.  

El punto más delicado es el historial de la compañía. MVM ha enfrentado demandas por presuntos actos de “tortura” y “desaparición forzada” en el contexto de políticas de separación familiar en años anteriores. Esto no implica automáticamente culpabilidad en todos los casos, pero sí eleva el nivel de riesgo percibido para las familias afectadas. 

¿Qué dice la ley migratoria sobre los menores? 

Bajo la Ley de Inmigración y Nacionalidad y en el marco del Acuerdo Flores, el gobierno está obligado a garantizar condiciones seguras y trato digno para los menores migrantes. Esto incluye acceso a educación, salud y protección contra abusos. 

Además, los niños no acompañados suelen ser transferidos a la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR), que tiene la responsabilidad de ubicarlos con patrocinadores mientras sus casos avanzan. Sin embargo, el uso de contratistas externos para rastrearlos abre un debate sobre privacidad, debido proceso y posibles abusos. 

El temor real: deportaciones encubiertas 

Uno de los mayores temores es que estas visitas de “bienestar” funcionen como una estrategia indirecta para reactivar deportaciones. Documentos internos citados por medios sugieren que el objetivo podría ir más allá de verificar condiciones de vida, incluyendo la posibilidad de ubicar a menores y sus familias para procedimientos migratorios.  

Para muchos inmigrantes, esto revive el miedo a prácticas similares a la separación familiar, ampliamente criticada en el pasado. El simple hecho de abrir la puerta a un agente o contratista puede tener consecuencias legales si no se cuenta con asesoría adecuada. 

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Cifras que muestran la magnitud del problema 

Según datos del gobierno estadounidense, más de 130,000 menores no acompañados han sido liberados a patrocinadores en los últimos años mientras esperan resolución de sus casos. En 2023 y 2024, el volumen de casos pendientes en cortes migratorias superó los 2,5 millones, lo que ha generado retrasos significativos y mayor vulnerabilidad para estas familias. 

A esto se suma que, en 2025 y 2026, organizaciones han reportado un incremento en denuncias por condiciones inadecuadas en centros de detención y seguimiento posterior de menores.  

¿Qué significa esto para quienes están en proceso migratorio? 

Si tienes un hijo o conoces a un menor bajo custodia previa del sistema migratorio, esta información es clave. El gobierno puede intentar verificar su situación, pero eso no significa que debas permitir el acceso sin conocer tus derechos. 

En Estados Unidos, incluso las personas sin estatus migratorio tienen derechos constitucionales, como la protección contra registros sin orden judicial bajo la Cuarta Enmienda. Además, ningún menor debería enfrentar interrogatorios sin la presencia de un adulto responsable o abogado. 

Recomendaciones clave para proteger tu caso 

Es fundamental no firmar documentos ni proporcionar información sin asesoría legal. Si alguien se presenta en tu domicilio, puedes solicitar identificación oficial y preguntar si cuentan con una orden judicial válida. 

Más allá del aspecto legal, estas políticas generan un alto nivel de ansiedad en comunidades migrantes. El miedo a perder a un hijo o a ser separado nuevamente puede afectar la estabilidad emocional, el desempeño escolar de los menores y la integración social. 

Diversos estudios han demostrado que la incertidumbre migratoria tiene efectos directos en la salud mental, especialmente en niños, quienes pueden desarrollar ansiedad, depresión y estrés postraumático. 

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Un contexto migratorio cada vez más complejo 

La contratación de empresas privadas para funciones migratorias refleja una tendencia creciente en la externalización del control migratorio. Esto no solo plantea interrogantes legales, sino también éticos, sobre quién supervisa estas operaciones y bajo qué estándares. 

En este escenario, la falta de información clara puede jugar en contra de los inmigrantes. Por eso, entender el alcance de estas medidas es clave para tomar decisiones informadas y proteger a la familia. 

Si tú o alguien cercano está pasando por una situación similar, lo más recomendable es buscar asesoría legal lo antes posible. Un abogado de inmigración puede ayudarte a entender tus derechos, preparar una estrategia y evitar errores que puedan poner en riesgo tu caso o el de tus hijos.