En Minneapolis continúa escalando la crisis migratoria tras un despliegue de agentes federales sin precedentes, que ha incluido arrestos masivos de inmigrantes indocumentados y la controversia por la detención de varios menores, incluido el caso que le ha dado la vuelta al mundo del niño ecuatoriano Liam y su padre, cuya deportación fue temporalmente suspendida por un juez federal, mientras se revisa su solicitud de libertad bajo fianza.  

La ofensiva ha generado protestas ciudadanas, huelgas locales y una fuerte oposición de autoridades municipales, que denuncian tácticas agresivas y violaciones de derechos humanos en operativos de ICE.  

En medio de esta presión, un sector del gobierno ha tratado de moderar el discurso y su enfoque. Tom Homan, zar de la frontera y enviado de Trump a Minneapolis, prometió “restaurar la ley y el orden” y también sugirió una posible reducción de agentes del ICE. En contraste, el presidente Trump afirmó, en las últimas horas, que no está pensando en un cambio de planes y descartó el retiro de los agentes, reafirmando que se mantendrán los operativos migratorios y el tamaño del despliegue. 

Ambas declaraciones se contradicen y marcan un contraste preocupante en momentos en los que la administración se enfrenta a críticas internas y externas. Defensores de derechos civiles y políticos locales exigen terminar con los operativos de detención, mientras que jueces federales han insistido en que las acciones de ICE deben ajustarse estrictamente a la ley.  

Esta tensión ha dejado al descubierto dos enfoques del gobierno en materia migratoria. Por un lado, la mano dura que sigue proponiendo Trump y, por otro, la conciliadora que ha intentado presentar Homan. Este cruce de declaraciones refleja un gobierno dividido, que busca cómo equilibrar el cumplimiento de la ley con las consecuencias humanitarias de sus políticas migratorias. 

Pero el foco sobre las acciones que están ejecutando los agentes federales no solo está puesto en este estado y en los inmigrantes. Hemos conocido que los operativos por parte de las autoridades migratorias ya dejan 12 personas baleadas desde septiembre, de ellas, cuatro han muerto 

El tiroteo más reciente fue el sábado en Minneapolis cuando un agente disparó y mató a Alex Pretti, hecho que ocurrió tan solo un par de semanas después de que un oficial de ICE acabara con la vida de Renee Good, madre de tres niños; ambos eran ciudadanos estadounidenses. 

Por lo pronto, los dos agentes de la Patrulla Fronteriza involucrados en el tiroteo que dejó como saldo la muerte de Alex Pretti, fueron puestos bajo licencia, según confirmó el Departamento de Seguridad Nacional. Además, autoridades de Estados Unidos anunciaron una investigación federal que será dirigida por el FBI.