La Casa Blanca presentó al Congreso una serie de cambios que está dispuesta a formalizar en el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), en un intento por poner fin al cierre parcial del gobierno, que ya se extiende por casi cinco semanas.
Las medidas incluyen:
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Ampliación del uso de cámaras corporales para agentes migratorios
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Restricción de operativos en zonas sensibles como hospitales y escuelas
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Mayor supervisión de centros de detención
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Identificación visible obligatoria para agentes
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Refuerzo de normas que prohíben detener o deportar ciudadanos estadounidenses
Este anuncio refleja un intento estratégico de la administración Trump para avanzar en un acuerdo con los demócratas.