Las visas H-1B, que permiten a Estados Unidos contratar profesionales extranjeros altamente calificados, se han convertido en una pieza clave para sostener el sistema de salud y de asistencia social: médicos, enfermeros, investigadores y trabajadores de cuidado, entre otros, dependen de este programa para poder trabajar legalmente en el país. 

Sin embargo, los cambios recientes en las políticas migratorias y en las reglas del programa H-1B podrían agravar la escasez de personal sanitario, especialmente en hospitales, clínicas, residencias de ancianos y servicios comunitarios. 

Un sector que depende cada vez más de las visas H-1B 

Datos analizados por KFF (Kaiser Family Foundation), a partir de información oficial del Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés), muestran que, mientras otros sectores han reducido su uso de visas H-1B, la salud y la asistencia social van en sentido contrario. 

Los datos más recientes muestran que en todo 2025, el sector de salud y asistencia social alcanzó su nivel más alto de aprobaciones de visas H-1B de los últimos años, con más de 19.000 visas nuevas y renovadas. 

Sin embargo, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por renovaciones, no por nuevas contrataciones, lo que indica que hospitales, clínicas y centros de atención dependen cada vez más de profesionales extranjeros que ya están en el país lo que deja al sistema en una posición frágil: si se reduce la llegada de nuevos trabajadores H-1B, será difícil reemplazar a quienes se jubilan o abandonan sus puestos, un riesgo especialmente alto para servicios de salud en zonas rurales y programas de asistencia social con escasez crónica de personal. 

 ¿Cuáles son los estados que más dependen del talento extranjero en salud?  

La dependencia de las visas H-1B no es igual en todo el país, los datos revelan que, durante el año fiscal 2025, siete estados concentraron más de la mitad (52 %) de todas las visas H-1B aprobadas para el sector salud y asistencia social: 

  • Nueva York: 14 % 
  • Massachusetts: 9 % 
  • California: 8 % 
  • Pensilvania: 6 % 
  • Ohio, Tennessee y Florida: 5 % cada uno 

En la práctica, esto se traduce en que estos estados albergan grandes universidades, hospitales de investigación y centros médicos que a su vez son algunos de los principales empleadores de trabajadores H-1B. 

Las nuevas reglas del DHS y lo que significan para hospitales y pacientes 

A este contexto se suma una nueva norma anunciada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) el 23 de diciembre de 2025, que modificó la forma en la que USCIS selecciona las visas H-1B cuando la demanda supera el cupo anual. 

En síntesis, la regla introduce un proceso de selección que dará prioridad a profesionales con mayor cualificación, así como trabajadores con mejores salarios.  

Aunque el DHS afirma que seguirá existiendo espacio para empleadores que ofrecen salarios más bajos, el cambio favorece claramente a las empresas con mayor capacidad económica, como el sector tecnológico. La norma entra en vigor el 27 de febrero de 2026 y se aplicará al proceso de registro de visas H-1B del año fiscal 2027. 

Sin embargo, estas nuevas reglas harán que muchos hospitales, clínicas rurales, centros de cuidado de adultos mayores, agencias de cuidado domiciliario, entre otras, no puedan competir en salarios con grandes empresas privadas, pese a que enfrentan una necesidad urgente de personal. 

Un impacto a largo plazo en la atención médica 

Recordemos que estas medidas se dan en medio de un endurecimiento general de la política migratoria, por lo que KFF estima que las políticas restrictivas podrían reducir la inmigración entre un 33 % y un 50 % en cuatro años, en comparación con los niveles de 2023. 

El impacto podría ser mayor en el sector salud, justo cuando la población estadounidense envejece rápidamente; menos trabajadores nacidos en EE. UU. participan en el mercado laboral y a la vez aumenta la demanda de atención médica y asistencia social. 

Por todo este panorama, la reducción de visas H-1B podría profundizar la escasez de médicos, enfermeros y cuidadores, especialmente a las zonas rurales y de bajos ingresos, si hay menos visas H-1B y al mismo tiempo aumenta la demanda de servicios, será más difícil para las personas acceder a atención médica, lo que puede afectar directamente su salud y calidad de vida.