En 2025, cerca de 3,800 niños migrantes estuvieron bajo custodia en Estados Unidos; de ellos, alrededor de 1,300 permanecieron detenidos por más de 20 días, y en algunos casos la reclusión se extendió por meses.
Al mismo tiempo, se reactivaron centros familiares y aumentó la capacidad de detención, lo que intensificó la incertidumbre para miles de familias latinas.