El secretario del DHS, Markwayne Mullin defendió aumentar el financiamiento para ICE y CBP, advirtiendo que los recortes afectarían deportaciones, operativos migratorios y seguridad fronteriza en Estados Unidos.
Mullin aseguró que ambas agencias necesitan más recursos para mantener personal, ampliar capacidades de detención y responder al aumento de casos migratorios. Además, afirmó que reducir fondos dejaría a los agentes “en el limbo” y dificultaría actuar contra personas consideradas una amenaza para la seguridad pública.
También criticó a sectores políticos que se oponen al aumento presupuestario, acusándolos de impulsar políticas de “fronteras abiertas”. El debate sobre el financiamiento de ICE y CBP vuelve así al centro de la discusión migratoria en Estados Unidos.