En los últimos años, el sistema de asilo en Estados Unidos ha cambiado de rostro, lo que antes era un esquema dominado principalmente por adultos que llegaban solos se transformó progresivamente en un sistema marcado por el arribo de familias con niños, quienes pasaron a representar una proporción significativa y, en muchos periodos, mayoritaria de las personas que buscan protección internacional. Este cambio no solo refleja una modificación en los flujos migratorios, sino también una nueva realidad humanitaria: el asilo dejó de ser un fenómeno individual para convertirse en un fenómeno familiar, donde los niños ocupan un lugar central.
Aunque el asilo y el refugio se fundamentan en la misma definición de persecución establecida por la Convención de 1951, no son figuras idénticas en su aplicación. En términos jurídicos, tanto quien obtiene asilo como quien es reconocido como refugiado comparten la misma condición: se trata de una persona que requiere protección internacional porque no puede regresar a su país sin poner en riesgo su vida o su libertad. De acuerdo con la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, esto implica tener un temor fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o pertenencia a un grupo social determinado.
La diferencia, por tanto, no radica en quién es la persona ni en la naturaleza del riesgo que enfrenta, sino en el momento y el lugar desde donde solicita esa protección: el estatus de refugiado se tramita fuera del país de destino, mientras que el asilo se solicita dentro de Estados Unidos o en su frontera.
Este marco legal permite entender por qué miles de niños y familias que llegan a la frontera no pueden ser vistos únicamente como inmigrantes sino como potenciales refugiados que buscan protección frente a riesgos reales de persecución y violencia. Sin embargo, su reconocimiento depende de un sistema de asilo cada vez más restrictivo, saturado y con acceso limitado, donde los tiempos de espera, las decisiones administrativas y los cambios en la política migratoria pueden dejar a miles de menores en una situación de incertidumbre prolongada, atrapados en procesos que no garantizan una resolución rápida ni segura.
El año fiscal 2025 marcó un punto de inflexión en este escenario pues, con el endurecimiento de las políticas migratorias y la reducción de los encuentros en la frontera Sur, se registró una caída significativa en la llegada de familias con niños que buscan asilo, lo que modifica la composición del sistema y redefine su alcance.
Y es que el cierre progresivo de los mecanismos de acceso en frontera plantea un nuevo panorama: menos familias ingresan al sistema, pero quienes lo hacen enfrentan mayores barreras y un entorno más restrictivo.
En medio de este panorama, esta investigación analiza cómo los niños se han consolidado como el componente más visible del carácter familiar del sistema de asilo en Estados Unidos, cuántas familias ingresaron realmente al sistema entre 2022 y 2025 y qué impacto tuvo la caída de los flujos migratorios en 2025, con el propósito de comprender si esta opción continúa respondiendo a una realidad familiar o si, por el contrario, las nuevas políticas están transformando su estructura y dejando a miles de niños en un limbo migratorio.
Para ello cruzaré datos de la Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional (OHSS, por sus siglas en inglés) con base en datos del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés), del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) y en algunos casos necesarios, debido a la ausencia de información, proyectaré datos que nos permitirán aproximarnos a la lectura del posible escenario durante el primer año del gobierno Trump tras su regreso a la Casa Blanca.
Hasta 2024, uno de cada dos refugiados era un niño
Analicemos cómo se venía comportando el sistema de refugio hasta 2024 para poder dimensionar lo que sucedió en 2025, tras el cierre y la caída de llegada de inmigrantes. Hasta ese año el sistema ya no estaba albergando principalmente a personas solas, sino que estaba recibiendo familias.
Según la Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional (OHSS, por sus siglas en inglés) con base en datos del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés), en 2024 la mayoría de las personas admitidas como refugiadas no llegaron solas, sino acompañadas por sus familiares. Los datos lo mostraban claramente:

El número de refugiados admitidos en Estados Unidos creció de forma acelerada entre 2022 y 2024, pero, más allá del aumento, los datos muestran algo más profundo y es precisamente que el perfil de quienes llegan casi no cambió. Según la Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional, el sistema no solo se expandió, sino que mantuvo una estructura muy clara donde la mayoría de los casos seguían siendo familias, y dentro de ellas, los niños ocupaban el lugar central:
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2022: 25,520 refugiados
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2023: 60,050 (casi el triple)
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2024: 100,060 (un aumento cercano al 66 % frente a 2023)
Esto se traduce en que, en solo dos años, el programa casi se cuadruplicó, sin embargo, ese aumento no vino acompañado de un cambio en la composición, en esta dinámica, los niños siguieron siendo el grupo más numeroso, aunque con una leve caída:
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51,5 % en 2022
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50,6 % en 2023
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48,6 % en 2024
En teoría lo que muestran los datos es que hasta 2024, uno de cada dos refugiados seguía siendo menor de edad, pero al mismo tiempo, otros grupos crecieron:
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Los cónyuges pasaron de 12,8 % a 14,2 %, de 2022 a 2024
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Los solicitantes principales subieron de 35,3 % a 37 %, de 2022 a 2024
Estos cambios, aunque pequeños, nos permiten concluir que cada vez más familias lograban migrar juntas, no solo con uno de los padres y si se mira el panorama en un cuadro completo, la tendencia es clara; las familias (cónyuges e hijos) representaban:
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64,3 % en 2022
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63,5 % en 2023
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62,8 % en 2024
En conjunto, los datos muestran que el sistema continúa dominado por dinámicas de reunificación familiar, casi dos tercios de los beneficiarios son familiares directos, pero con una tendencia hacia una composición más equilibrada entre adultos y menores.
2025: menos llegadas, pero más familias atrapadas
Ahora bien, aunque no existen cifras oficiales consolidadas sobre el comportamiento del sistema de refugio en Estados Unidos para el año fiscal 2025, es posible realizar una proyección aproximada del alcance que podrían haber tenido estas cifras a partir de la tendencia observada entre 2022 y 2024 y del contexto reciente de endurecimiento de las políticas migratorias.
La reducción en los flujos de personas que buscan protección y las nuevas medidas de control han generado un escenario de desaceleración en el ingreso de familias al sistema, lo que sugiere una disminución en el número total de solicitantes para ese año.
En este contexto, la proyección para 2026 se construye a partir del comportamiento histórico del sistema de protección internacional y de la evolución de la composición familiar de los solicitantes, donde los niños continúan representando el grupo mayoritario, seguidos por los solicitantes principales y los cónyuges.
Esta proyección, construida bajo un escenario intermedio de 50,000 solicitantes de refugio, muestra que el sistema en Estados Unidos podría mantener una estructura claramente familiar, en la que los niños continúan siendo el grupo más representativo con el 49 % del total, lo que confirma que la protección no está enfocada en personas que migran solas, sino principalmente en familias que buscan un lugar seguro. En la mayoría de los casos, un adulto es quien hace la solicitud y dentro de ese mismo proceso incluye a su pareja y a sus hijos, lo que muestra que el refugio funciona sobre todo como una vía de protección para núcleos familiares completos.
Los niños se han convertido en el rostro principal, lo que implica mayores retos humanitarios, legales e institucionales, especialmente en términos de protección, tiempos de respuesta y capacidad de atención.
Solicitudes de asilo en EE. UU.: niños y familias marcaron el mayor aumento hasta 2023

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas de Seguridad Nacional (OHSS, por sus siglas en inglés), los datos más recientes de los que se tiene reporte se ubican entre 2021 y 2023, en este rango los flujos de personas solicitantes de asilo en Estados Unidos mostraron un crecimiento sostenido y significativo, con un aumento particularmente notable en los grupos de menores y familias completas.
Los datos reflejan un cambio en el perfil de quienes buscan protección o regularización, con una presencia cada vez más marcada de niños y adultos vinculados a núcleos familiares.
Aunque las estadísticas de asilo no siempre se desagregan de forma directa por edad, la creciente presencia de unidades familiares evidencia el peso de los menores dentro del sistema.
Hagamos énfasis en los datos reportados durante estos tres años:
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Niños
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2021: 1,800 casos
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2022: 2,450 casos (un aumento con respecto a 2021 del 73 %)
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2023: 5,680 casos (un aumento con respecto a 2022 de 43 %)
Esto nos muestra que el número de menores se triplicó en dos años, convirtiéndose en un grupo cada vez más relevante dentro de los registros.
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Adultos con posibles cónyuges o solicitantes
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2021: 2,130 casos
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2022: 3,270 casos (un aumento con respecto a 2021 del 65 %)
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2023: 6,160 casos (un aumento con respecto a 2022 del 53 %)
Este grupo también muestra un aumento sostenido y casi se triplicó en dos años.
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Adultos con familias
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2021: 2,230 casos
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2022: 3,210 casos (un aumento con respecto a 2021 del 69 %)
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2023: 3,900 casos (un aumento con respecto a 2022 del 82 %)
Las familias completas registraron un aumento notable en 2023 y el porcentaje de crecimiento más alto entre todos los grupos, evidenciando un flujo acelerado de núcleos familiares en Estados Unidos.
Los datos de USCIS muestran que aún llegan solicitudes de asilo

Según datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés), el formulario I-589 es el documento utilizado para realizar la solicitud formal de asilo, este formulario es presentado por el solicitante principal generalmente por uno de los padres, y puede incluir dentro de la misma solicitud a su cónyuge y a sus hijos menores de 21 años.
Aunque la administración Trump declaró, a través de una orden del 20 de enero de 2025, que la situación en la frontera Sur constituía una invasión de Estados Unidos y que suspendía la entrada física de migrantes y su posibilidad de solicitar asilo, el sistema judicial de EE. UU. frenó esta medida, por eso, en 2025 aún seguían llegando inmigrantes a la frontera en busca de protección, aunque en menor medida.
De acuerdo con el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS) para el año fiscal 2025 se registraron:
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407,849 solicitudes de asilo
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1,435,560 casos pendientes
Y al mismo tiempo, cifras de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) evidencian una caída en el flujo familiar en las cifras reportadas durante el año fiscal mencionado.
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157,572 personas en unidades familiares (FMUA, por sus siglas en inglés)
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1,662 UAC (menores no acompañados)
Esto permite observar un cambio claro en la dinámica: si hasta 2023 predominó la visibilidad de familias impulsada por la expansión del sistema de asilo, para 2025 la lógica se transformó y aunque disminuyeron las llegadas a la frontera de Estados Unidos, lo que realmente creció fue la acumulación interna de casos, ampliando el número de familias en espera hasta rozar el millón y medio de expedientes pendientes.
En conjunto, tanto los datos del programa de refugio como las tendencias observadas en el sistema de asilo muestran un patrón consistente: la presencia de niños y núcleos familiares no es marginal, sino estructural. Aunque las metodologías de registro difieren entre sistemas, la evidencia apunta a que la protección internacional en Estados Unidos está siendo solicitada cada vez más por familias, con los menores como el grupo más visible y vulnerable.
Niños y familias al límite: solicitudes de asilo en EE. UU. se dispararon para 2025
Es importante precisar que el sistema de asilo en Estados Unidos opera a través de dos vías distintas: el asilo afirmativo, tramitado ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS), y el asilo defensivo, que se resuelve en las cortes migratorias. Ambas rutas hacen parte del sistema de protección, pero responden a dinámicas y volúmenes diferentes, por lo que sus cifras no son directamente comparables.
En 2025, el sistema de asilo en Estados Unidos alcanzó niveles históricos de presión: cerca de 875,000 nuevas solicitudes ingresaron al sistema de cortes migratorias – asilo defensivo - (un 25 % más que las registradas en 2024), mientras el número de casos pendientes superó los 2.4 millones, evidenciando que la crisis ya no está solo en la frontera, sino en la incapacidad del sistema para procesar la demanda.
Sin importar el endurecimiento de las políticas migratorias, cientos de personas cruzan la frontera en busca de seguridad y las tendencias permiten proyectar un escenario en el que:
Niños: se estima que casi 8,000 menores hicieron parte de las solicitudes de asilo, lo que representa un aumento del 40 % frente a 2023.
Adultos con posibles cónyuges o solicitantes: más de 8,900 adultos, es decir, 45 % más que en 2023, buscaron protección junto a sus parejas o familiares.
Adultos con familias: cerca de 5,850 adultos viajaron con familiares completos, lo que refleja un incremento del 50 % en comparación con 2023, evidenciando que las familias enteras continúan siendo un grupo importante dentro del sistema.
Más que un cambio en los flujos, lo que revelan los datos es una transformación estructural: el sistema de protección en Estados Unidos ya no está definido por individuos aislados, sino por familias, y dentro de ellas, los niños se han convertido en su expresión más visible y también más vulnerable.
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