Durante años, la visa H-1B fue presentada como la puerta de entrada para el talento extranjero hacia Estados Unidos. Pero un análisis de la Cámara de Compensación de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC) revelaría una realidad distinta: el sistema ya no gira en torno a atraer trabajadores desde el exterior, sino a seleccionar y ahora priorizar a quienes ya están dentro del país.
Con cambios recientes que favorecen salarios más altos y un nuevo modelo centrado en beneficiarios identificados, la H-1B podría estar consolidando una transformación silenciosa: de herramienta de atracción laboral global a mecanismo de retención interna del talento migrante.
Recordemos que la visa H-1B en Estados Unidos permite a las empresas y otros empleadores traer temporalmente a trabajadores extranjeros para ocupaciones especializadas. En la práctica, esto ha significado que el programa se centre en graduados de las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) o de otras áreas profesionales. En 2023, por ejemplo, la mayoría de las visas H-1B se emitieron para especialistas en tecnología, como informáticos o ingenieros.
Estudios como el del Icef Monitor, un centro académico que analiza el mercado para la captación de estudiantes internacionales, también revela que esta visa se ha convertido en un mecanismo clave para los estudiantes internacionales en Estados Unidos que quieren permanecer y trabajar en el país después de graduarse.
Visa H-1B se ha consolidado como alternativa clave para retener talento extranjero
Icef Monitor afirma que el programa ha desempeñado un papel fundamental en la retención de talento altamente cualificado en Estados Unidos, pero de manera especial para los graduados chinos e indios a lo largo de los años.
Según este centro de análisis, la H-1B es la principal vía de acceso a oportunidades laborales de posgrado a largo plazo en el país. Para muchos, también es un paso previo para obtener la green card y la residencia permanente en Estados Unidos.
Muchos de ellos llegan con la visa F-1 (de estudiante), a avanzar en carreras en áreas STEM y luego trabajan bajo el programa Optional Practical Training (OPT). Ese periodo de trabajo posterior a la graduación suele convertirse en la antesala de una solicitud de visa H-1B patrocinada por un empleador.
Muchos de los trabajadores que han recibido visas H-1B son ingenieros de software, programadores informáticos y otros profesionales de la industria tecnológica, según un informe reciente del New York Times . Amazon, Google, Meta, Microsoft, Apple e IBM se encontraban entre las empresas que emplearon a más titulares de visas H-1B en 2024, según el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.
El punto de quiebre: nuevas políticas y barreras económicas
Las decisiones impulsadas por Donald Trump en 2025, especialmente la imposición de una tarifa de 100,000 dólares para nuevas solicitudes H-1B, estarían marcando el que podría ser el punto de inflexión. Aunque la medida apunta a evitar abusos bajo el argumento de que el programa ha sido utilizado para reemplazar trabajadores estadounidenses, sus efectos pueden ir más allá de esa teoría u objetivo.
En la práctica, esta tarifa desincentiva la contratación directa desde el extranjero, especialmente para empresas pequeñas o medianas, ya que eleva el costo de “importar” talento nuevo y por el contrario favorece a empresas que ya tienen trabajadores extranjeros dentro del país.
La más reciente normativa refuerza dicha dependencia, ya que los costos más altos para nuevas solicitudes implican que es más viable contratar a alguien que ya está en EE. UU., tiene experiencia local y además ya pasó por el sistema educativo estadounidense.
¿Por qué el nuevo sistema de loterías favorecería la retención de talento?
El sistema de visas H-1B está siendo rediseñado para pasar de una selección aleatoria a una ponderada por salarios. Esto quiere decir que deja de ser un sorteo abierto y se convierte en un filtro económico que refuerza a los perfiles más consolidados dentro de EE. UU.
Los niveles OES (Occupational Employment and Wage Statistics) son definidos por el Departamento de Trabajo y se interpretan así:
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Nivel I → trabajador inicial (entry-level)
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Nivel II → trabajador calificado
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Nivel III → trabajador experimentado
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Nivel IV → experto o líder
Esto evidencia que antes todos los solicitantes competían en igualdad de condiciones, ya que la ponderación de selección les entregaba el mismo porcentaje) sin importar su nivel salarial, mientras que ahora el sistema favorece claramente a quienes perciben mayores ingresos.
Sin embargo, este cambio podría generar un efecto contrario al esperado: en lugar de priorizar a trabajadores estadounidenses, la medida podría terminar beneficiando a perfiles extranjeros que ya cuentan con experiencia en EE. UU. y están insertados en el mercado laboral, reforzando su ventaja dentro del sistema.

Antes, en la selección aleatoria, todos los solicitantes tenían prácticamente la misma probabilidad de ser elegidos (alrededor de 29.5 %), sin importar cuánto iban a ganar o su nivel dentro del mercado laboral. En la práctica, esto significaba que un trabajador con salario inicial tenía las mismas oportunidades que uno altamente calificado con un sueldo mucho más alto.
Ahora, con la selección ponderada, el panorama cambia por completo. La probabilidad de ser elegido depende del nivel salarial. Para entender los porcentajes, vale la pena explicar que el registrado en cada uno de los niveles es el tenido en cuenta para fines de escogencia. Ej.: en el nivel 1 (cuya ponderación es del 15 %), significa que del 100 % de solicitudes que entren en este rango, solo el 15 % resulta favorecidas.
Niveles y porcentajes:
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Nivel I (salarios más bajos): 15% de probabilidad
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Nivel II: 30%
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Nivel III: 46%
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Nivel IV (salarios más altos): 61%
Esto se traduce en que, a mayor salario, mayores probabilidades de obtener la visa. Hay que tener en cuenta que los salarios altos suelen estar asociados a personas que ya tienen experiencia laboral en Estados Unidos, trabajan con empresas estadounidenses y ya pasaron por procesos como OPT o estudios universitarios en el país.
Evolución hacia un modelo distinto del esperado
La hipótesis de que la visa H-1B ya no trae talento es respaldada por el análisis de la Cámara de Compensación de Acceso a Registros Transaccionales (TRAC) que muestra cómo cada vez más beneficiarios de esta visa ya viven en el país.
El estudio del centro de investigación basado en registros federales muestra que el programa ya no representa una puerta para llegar a Estados Unidos desde el extranjero, sino un paso dentro de una trayectoria migratoria que una persona comenzó dentro del país.
Las estadísticas nos dejan ver con claridad cómo ha cambiado el comportamiento del programa H-1B en los últimos años, especialmente en la forma en que se otorgan.
Según las cifras analizadas durante el año fiscal 2024, el más reciente con información disponible, más de 76,000 visas H-1B fueron otorgadas mediante cambio de estatus dentro de EE. UU. mientras que alrededor de 65,000 se emitieron a través de consulados para trabajadores que estaban fuera del país.
Pero si vamos más atrás y miramos 2021, el sistema ya estaba claramente inclinado hacia el cambio de estatus dentro de Estados Unidos, con un 65,4 % de los casos, frente a solo 34,6 % mediante trámite consular.
En 2022, aunque el procesamiento consular comienza a recuperarse (38,8 %), el cambio de estatus sigue dominando con el 59,2 %, lo que indica que el sistema aún operaba principalmente con talento interno.
El año 2023 marca un punto de equilibrio: por primera vez en este periodo, ambos mecanismos prácticamente se igualan con 49,5 % consular vs. 50,5 % cambio de estatus. Esto sugiere una normalización parcial del sistema, con un retorno de la contratación desde el extranjero, pero sin desplazar del todo el peso del talento ya presente en EE. UU.
Sin embargo, en 2024 la tendencia vuelve a marcarse a pesar de que el procesamiento consular crece en términos absolutos, pues el cambio de estatus vuelve a imponerse con 53,8 % frente a 46,2 %.

Datos oficiales de USCIS y análisis de TRAC permiten rastrear también que entre 2015 y 2019, el programa mantenía un equilibrio relativo. Una parte importante de las visas se otorgaba a trabajadores que ingresaban desde el extranjero mediante procesamiento consular, mientras que otra proporción creciente correspondía a personas que ya estaban en EE. UU. y cambiaban de estatus migratorio.
Aunque no hay un porcentaje único consolidado para esos años, distintos reportes muestran que el “change of status” ya representaba cerca de la mitad o ligeramente más de las nuevas aprobaciones. Es decir, incluso antes de la pandemia, el sistema comenzaba a inclinarse hacia la retención interna.
El rol creciente de los estudiantes internacionales
Gran parte de esta tendencia está vinculada al creciente número de estudiantes extranjeros en universidades estadounidenses. En otras palabras, para miles de profesionales extranjeros, el camino hacia el mercado laboral estadounidense ahora sigue una ruta clara.
Diversos estudios coinciden en que este modelo viene transformando silenciosamente la naturaleza del programa y el cambio se conecta directamente con la transformación del perfil del beneficiario. Cada vez más titulares de H-1B provienen del sistema educativo estadounidense: estudiantes internacionales con visa F-1 que pasan por programas como OPT antes de incorporarse al mercado laboral.
Magnitud del impacto
Un análisis de enero de 2025 realizado por el grupo de políticas públicas FWD.us estimaba que para esa fecha había cerca de 730,000 titulares de visas H-1B en Estados Unidos, con 550,000 dependientes adicionales.
Esto significa que el programa beneficia a aproximadamente 1,3 millones de residentes estadounidenses. Esta organización estima además que "los titulares de visas H-1B y sus cónyuges aportan 86 mil millones de dólares anuales a la economía estadounidense y pagan aproximadamente 24 mil millones de dólares en impuestos federales, así como 11 mil millones de dólares en impuestos estatales y locales cada año. Los titulares de visas H-1B también contribuyen a sus economías locales; por ejemplo, poseen 300,000 viviendas y casi un millón de vehículos.
Pero, por otra parte, los recientes cambios al sistema de visas H-1B también están teniendo un impacto determinante para los empleadores, al elevar de gran manera los costos y modificar las reglas de acceso al talento internacional. El aumento de tarifas que en algunos casos puede alcanzar cifras muy altas crea una barrera para pequeñas y medianas empresas, que ven limitada su capacidad de competir frente a grandes compañías.
La visa H-1B se concentra en puntos económicos estratégicos
Según el Brookings Institution para 2011 la demanda de visas H-1B estaba altamente concentrada en áreas metropolitanas específicas de EE. UU., especialmente en grandes centros económicos y tecnológicos que registraban el 53 % de todas las solicitudes H-1B.
Para esa época, el programa estuvo ligado a mercados laborales locales altamente especializados como Silicon Valley, Nueva York y Seattle.
Catorce años después, según registros de datos del Departamento de Trabajo (LCA) y USCIS, las cifras confirman la misma concentración geográfica de la demanda, con foco en ciudades como Nueva York, Seattle, Austin, Silicon Valley y San Francisco, entre otras.

* Fuente: Departamento de Trabajo (LCA) + USCIS (2025)
En 2024, cinco estados: California, Texas, Nueva York, Nueva Jersey y Virginia concentraron el 52,8 % de todas las aprobaciones, lo que confirma que más de la mitad del talento altamente calificado se canaliza hacia territorios con economías fuertes y mercados laborales especializados. Pero esto no es casual, ya que son estos territorios donde se ubican las principales empresas tecnológicas, financieras y centros de investigación del país.
Al mirar con más detalle por ciudades, el patrón se vuelve aún más claro. Cada área metropolitana funciona como un ecosistema económico especializado que atrae cierto tipo de talento. Nueva York lidera en el sector financiero; Silicon Valley (San José) se mantiene como el epicentro tecnológico; Seattle concentra grandes corporaciones tecnológicas; Boston destaca por su vínculo con universidades e investigación; y Washington D.C. por su relación con el gobierno y la consultoría. En otras palabras, la visa H-1B no se distribuye de manera uniforme, sino que sigue la lógica de los sectores económicos más dinámicos.
Este nivel de concentración también nos ayuda a entender por qué el programa depende cada vez más de talento que ya está dentro del país. Al estar tan focalizado en estos hubs, las empresas tienden a reclutar perfiles que ya viven, estudian o trabajan en esos mismos entornos.
Implicaciones para el talento global
Este cambio que se está consolidando y que las cifras nos revelan tiene consecuencias importantes para la migración laboral internacional pues, por un lado, los profesionales que viven fuera de Estados Unidos ya no tienen las mismas garantías para aplicar, toda vez que el camino se hace cada vez más difícil.
Y, por otro, el sistema podría aumentar el valor estratégico de estudiar en universidades estadounidenses, ya que ese paso inicial facilitaría el acceso al mercado laboral y posteriormente a la visa de trabajo.
Se podría decir que estamos entonces ante una transformación estructural del programa H-1B y que lo que alguna vez fue una herramienta para importar talento global se estaría consolidando cada vez más en un mecanismo para retenerlo.
Con nuevas barreras económicas y reglas más restrictivas, Estados Unidos podría estar reduciendo de gran manera su capacidad de captar talento extranjero, mientras fortalece un sistema que depende cada vez más de profesionales internacionales formados dentro de sus propias fronteras.
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