En Estados Unidos, aprender inglés no solo significa poder comunicarse; para millones de inmigrantes representa la posibilidad de conseguir trabajo; entender documentos oficiales, hablar con los profesores de sus hijos, acceder a servicios básicos e integrarse a la sociedad en general.
Pero ahora, mientras el debate migratorio vuelve a endurecerse bajo la segunda administración de Donald Trump, programas que enseñan inglés y que eran impulsados por el gobierno federal, enfrentan incertidumbre por posibles recortes debido a una jugada silenciosa dentro del presupuesto anual de EE. UU.
Justamente, esta discusión amenaza con imponer una nueva barrera para quienes aún no dominan el idioma: una lingüística que podría dificultar todavía más la integración social, económica y laboral de millones de personas en el país.
Según un informe reciente del Instituto de Política Migratoria (MPI, por sus siglas en inglés) la administración Trump impulsó propuestas que pondrían en riesgo uno de los principales sistemas que financia programas de inglés para adultos en todo el país y advierte que los recortes podrían afectar a programas locales de enseñanza del idioma.
Como abogado de inmigración, no tengo que ir muy lejos para entender el impacto que tiene no dominar el idioma al llegar a un país nuevo. Yo mismo viví lo que significa adaptarse a una sociedad desconocida sin hablar inglés con fluidez, y sé cómo esa barrera puede afectar no solo la experiencia de integración, sino también las oportunidades de crecimiento, estabilidad y éxito que una persona puede alcanzar en Estados Unidos, acá te cuento un poco:
Trump intentó eliminar completamente la financiación federal, pero el Congreso lo frenó
La controversia gira alrededor de la Ley de Innovación y Oportunidades de la Fuerza Laboral (WIOA, por sus siglas en inglés), pues esta es la principal fuente de recursos federales para programas de educación para adultos, alfabetización y enseñanza de inglés en Estados Unidos.
De acuerdo con el informe del Instituto de Política Migratoria, la administración Trump propuso eliminar completamente el financiamiento federal destinado a este rubro dentro de sus planes presupuestarios para 2026 y aunque no fue aprobado por el Congreso, ya volvió a ponerlo sobre la mesa para 2027.
El informe del MPI, señala que la visión promovida desde la Casa Blanca considera innecesario mantener muchos de estos apoyos federales bajo el enfoque denominado “Hacer a América Hábil de Nuevo o Make America Skilled Again”.
Estados donde más del 70 % del financiamiento viene del gobierno federal
Lo que si hay que decir es que el impacto no sería igual en todo el país, el MPI revela que 27 estados obtienen al menos la mitad del financiamiento de sus programas WIOA directamente del gobierno federal y entre los más vulnerables están:
- Arizona: 75 %
- Nevada: 75 %
- Nebraska: 75 %
- Oklahoma: 74.9 %
- South Dakota: 74.7 %
- Kansas: 74.6 %
- Tennessee: 74.2 %
- Virginia: 73.3 %
- Colorado: 72 %
- Texas: 68.6 %
Los datos sobre los participantes en programas de educación para adultos, financiados por el gobierno federal, reflejan esta realidad: la mitad de ellos (es decir 600 mil) recibieron capacitación en 2023 en el idioma inglés.
Vale la pena resaltar que este tipo de iniciativas en Estados Unidos no solo sirven para terminar la secundaria o tomar clases nocturnas, si no que funcionan también como una puerta de entrada para que millones de personas puedan aprender inglés, mejorar la lectura y las matemáticas, así como adquirir habilidades digitales que les permitan prepararse para conseguir mejores empleos.
Para muchos inmigrantes, estos programas representan la principal y muchas veces, única opción gratuita o de bajo costo para aprender el idioma, así como recibir capacitación en educación cívica, preparación para la ciudadanía y cursos laborales adaptados a sectores específicos.
Un sistema que ya no cubre las necesidades de educación en inglés
Actualmente, el gobierno federal destina cerca de 729 millones de dólares al año para programas de educación para adultos y enseñanza de inglés en Estados Unidos. Ese dinero ayuda a financiar clases gratuitas o de bajo costo en bibliotecas; colegios comunitarios, escuelas privadas de educación para adultos y organizaciones comunitarias en todo el país.
Parte de esos recursos también sostienen programas especiales que combinan clases de inglés con capacitación laboral y educación cívica para inmigrantes; estos programas, conocidos como Educación Integrada de Inglés, Alfabetización y Civismo (IELCE, por sus siglas en inglés) reciben alrededor de 86 millones de dólares anuales.
Sin embargo, el sistema ya está desbordado, incluso antes de los recortes por parte del gobierno, pues según el MPI, la cantidad de personas con dominio limitado del inglés en Estados Unidos casi se duplicó en las últimas décadas, pasando de 13.9 millones en 1990 a 27.6 millones en 2023 y de ellas, casi 25 millones son adultos los que podrían necesitar clases de inglés.
Para millones de inmigrantes, esta discusión no es solo política, pues más allá de cifras, presupuestos y datos, se trata de poder aprender el idioma; conseguir trabajo y tener una oportunidad real de adaptarse e integrarse a la vida en Estados Unidos.