Los menores de edad que llegaron solos a Estados Unidos y que son una de las poblaciones más vulnerables dentro del sistema migratorio, enfrentan ahora un panorama de alto riesgo durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, debido a que están siendo deportados de manera acelerada.
Una investigación de ProPublica reveló que las detenciones y deportaciones de esta población avanzan a un ritmo sin precedentes, mientras los tribunales de inmigración emiten un número récord de órdenes de expulsión.
Lo que está ocurriendo es que los menores que ingresaron al país sin un padre o tutor legal son detenidos y deportados tres veces más rápido que los tiempos registrados en el primer gobierno de Trump, lo que puede deberse a una modificación en las prioridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que ahora también busca arrestar a jóvenes con procesos migratorios pendientes, incluso si no tienen antecedentes penales.
Las detenciones aumentaron a partir del 2025
Entre 2019 y 2024, las detenciones mensuales de personas que habían ingresado a Estados Unidos como menores no acompañados rara vez superaban los 10 casos por mes, e incluso durante varios meses de 2021, 2022 y 2023 no se registraron, prácticamente, arrestos.
Sin embargo, desde 2025 la tendencia cambió de manera absoluta y las detenciones comenzaron a crecer mes tras mes hasta alcanzar cerca de 30 personas en un solo mes, el nivel más alto registrado desde 2019.
Los datos revelan que además de las deportaciones formales, aumentaron las salidas voluntarias que han sido utilizadas como una alternativa para abandonar el país sin una deportación formal.
Es importante aclarar que estas cifras corresponden únicamente a inmigrantes que ingresaron siendo menores de 18 años, sin padres o tutores legales y que posteriormente fueron detenidos por ICE al interior del país y que no incluyen los arrestos realizados por la Patrulla Fronteriza al momento del ingreso.
Más de 10,000 órdenes de expulsión cada mes para menores no acompañados
El endurecimiento de la política también se refleja en los tribunales migratorios. De acuerdo con ProPublica, desde el inicio del segundo mandato de Trump, los jueces de inmigración han emitido en promedio más de 10,000 órdenes mensuales de deportación o de salida voluntaria contra menores inmigrantes, la cifra más alta registrada desde que existen estos datos.
Hasta 2021, las órdenes de expulsión se mantenían por debajo de las 2,000 mensuales y a partir de 2022 comenzaron a incrementarse de manera constante, superando las 4,000 y luego las 6,000, para llegar a un promedio de entre 9,000 y 12,000 órdenes mensuales durante 2025 y 2026. Es decir, este volumen es casi cuatro veces superior al observado durante el primer mandato del presidente Trump.
Jóvenes con procesos legales también están siendo detenidos
Muchos de los jóvenes que están siendo detenidos y deportados no son personas recién llegadas a Estados Unidos; varios llevan años viviendo en Estados Unidos, estudian, trabajan y mantienen solicitudes migratorias activas.
Es el caso de Elder Chávez, documentado por ProPublica, un joven hondureño que llegó solo al país cuando tenía 14 años y obtuvo la clasificación de Inmigrante Juvenil Especial (SIJ, por sus siglas en inglés), un beneficio destinado a menores víctimas de abandono, abuso o negligencia, sin embargo, Chávez fue detenido por ICE después de una infracción de tránsito y enfrentaba una deportación hacia Honduras mientras esperaba la disponibilidad de una visa para obtener la residencia permanente.
Entonces ¿cambiaron las prioridades de ICE?
Durante años, los menores no acompañados gozaron de ciertas protecciones dentro del sistema migratorio estadounidense y aunque muchos enfrentaban procesos de deportación, generalmente permanecían en libertad mientras un juez resolvía su caso o avanzaban sus solicitudes de asilo, residencia u otros alivios migratorios.
Ahora, ICE ha dejado de concentrarse exclusivamente en personas con antecedentes penales graves por lo que está destinando recursos para localizar y detener a jóvenes cuyo único antecedente es haber ingresado solos al país siendo menores de edad.
La investigación también encontró que la mayoría de los menores y jóvenes deportados no tenía antecedentes criminales en Estados Unidos.
Con detenciones que alcanzan su punto más alto desde 2019 y más de 10,000 órdenes mensuales de expulsión, la política migratoria estadounidense parece haber abierto un nuevo frente en el que los niños que llegaron solos buscando protección y que hoy, convertidos en adolescentes o jóvenes adultos, también forman parte de las prioridades de deportación de ICE.