Las políticas migratorias del gobierno Trump y las deportaciones están impactando directamente al mercado de vivienda en Estados Unidos.
La escasez de mano de obra migrantes ha hecho que hoy sea más caro construir y más caro vivir. Estados Unidos enfrenta un déficit de casi 4 millones de viviendas, mientras se ausentan miles de trabajadores del sector construcción.
El 33% de la fuerza laboral del sector es inmigrante