No solo Estados Unidos cuenta en su selección con jugadores nacidos en México, Canadá también buscó fortalecer su proyecto con talento de raíces mexicanas. 

Uno de los casos más llamativos es el de Marcelo Flores. Nacido en Ontario, Canadá, de padre mexicano, el futbolista pasó por las selecciones juveniles de México y durante años fue considerado una de las grandes promesas del Tri. 

Sin embargo, rumbo al Mundial 2026 decidió representar a Canadá. Al explicar su elección, aseguró que el entorno canadiense se sintió más como "casa" y que el aspecto cultural de México "no encajaba" con su estilo. 

Su historia demuestra que en el fútbol moderno la identidad puede ir mucho más allá del lugar de nacimiento o de las raíces familiares. 

Las selecciones ya no solo compiten por jugadores: también compiten por pertenencia.