Una revisión de datos revela un patrón preocupante en centros de detención migratoria de ICE en EE. UU.: 

  • 1,460 incidentes de uso de la fuerza (2024–2026) 

  • Incremento del 37% en un año 

  • 54 % más de personas afectadas 

  • Al menos 780 casos con uso de agentes químicos o fuerza física 

  • Más de 1,300 migrantes impactados directamente 

 

Los registros documentan uso de la fuerza en situaciones sensibles, incluso cuando los detenidos solicitan necesidades básicas como agua o atención médica. 

Las consecuencias incluyen fracturas, convulsiones y daños oculares, en aparente contradicción con protocolos que establecen la fuerza como último recurso. 

Este contexto abre preguntas clave sobre supervisión, rendición de cuentas y condiciones de detención.