El regreso a clases ya comenzó para millones de niños en Estados Unidos, aunque no todos volvieron a las aulas al mismo tiempo; en algunos distritos la jornada educativa empezó desde finales de julio, en muchos otros durante agosto y en estados del noreste, algunas familias todavía se preparan para el regreso durante septiembre. Por ejemplo, en Nueva York, los estudiantes regresaron a clases el pasado 10 de septiembre.

Para las familias inmigrantes, este momento del año trae una preocupación que va más allá de los útiles escolares, los horarios y el transporte. En medio de las actuales acciones migratorias y del temor al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), muchos padres también se preguntan qué puede ocurrir si uno de ellos es detenido, quién podría hacerse cargo de sus hijos en una emergencia o qué información tiene la escuela sobre su familia. Y aunque son preguntas difíciles, es fundamental conocerlas, y es mejor hacerlo con anticipación que tener que resolverlas cuando ya existe una emergencia.

Estamos hablando, además, de una población muy importante dentro de las escuelas estadounidenses. De acuerdo con la más reciente Encuesta de Educación y Salud de la Fundación de la Familia Kaiser, alrededor de 5.5 millones de niños en edad escolar pertenecen a familias inmigrantes, por eso, lo que está ocurriendo también tiene un impacto directo en las comunidades educativas de todo el país.

La preocupación ya se está reflejando en algunos colegios y los datos del Panel de Pulso Escolar del Centro Nacional de Estadísticas de Educación muestran que el 70 % de las escuelas públicas reportaron un aumento en las ausencias durante 2024-2025, motivadas por diferentes razones, no todas relacionadas con asuntos de inmigración. A pesar de esto, en algunas comunidades el temor a las acciones de ICE se ha convertido en un factor que está influyendo en las decisiones de las familias.

Minnesota es uno de los ejemplos más claros; allí un análisis de Sahan Journal encontró que los distritos y las escuelas chárter (instituciones educativas que reciben fondos públicos, pero funcionan con un alto nivel de autonomía y que cuentan con una alta proporción de estudiantes que están aprendiendo inglés) perdieron alrededor de 1,700 estudiantes entre octubre de 2025 y marzo de 2026. Lo llamativo es que, durante el mismo periodo del año anterior, la pérdida de matrícula en esos centros había sido inferior a 80 estudiantes.

En Oregón también se han documentado casos de alumnos que dejaron temporalmente de asistir a clases, cambiaron de escuela o tuvieron dificultades para concentrarse debido a las acciones migratorias y al temor a ICE. Frente a este panorama, hay una pregunta que muchos padres pueden estar haciéndose: ¿puede la situación migratoria de los padres afectar el derecho de sus hijos a estudiar? Esta respuesta es algo fundamental que deben conocer antes de tomar decisiones basadas en el miedo.

Tus hijos tienen derecho a estudiar

Justamente, en 1982 la Corte Suprema de Estados Unidos resolvió el caso Plyler v. Doe, a través del cual estableció que los estados y los distritos escolares no pueden negar a un niño el acceso a la educación pública primaria y secundaria debido a su situación migratoria o a la de sus padres.

Esta protección continúa vigente. Al respecto, el Departamento de Educación señala que la ciudadanía o la situación migratoria de un estudiante, de sus padres o de sus tutores no puede utilizarse para impedir que un menor tenga acceso a una escuela pública.

Por eso, si eres inmigrante y tienes una situación migratoria irregular, tu hijo no pierde por ello el derecho a estudiar. El temor a una posible acción migratoria tampoco debería llevar automáticamente a una familia a sacar a sus hijos de la escuela.

Lo que sí recomiendo es aprovechar este regreso a clases para prepararse, pues no se trata de vivir con miedo ni de asumir que uno de los padres será detenido, se trata de tener claro qué hacer si alguna vez se presenta una situación inesperada.

¿Qué pueden hacer las familias para estar preparadas?

Pregunta el protocolo escolar frente a ICE

Lo primero es preguntar en la escuela cuál es el protocolo en caso de que agentes de inmigración lleguen a las instalaciones. Para conocerlo, puedes hacerlo directamente con la administración del colegio y preguntar, por ejemplo, qué procedimiento siguen cuando una autoridad migratoria solicita información sobre un estudiante o pide ingresar a las instalaciones. Esta es una pregunta completamente válida y es mucho mejor conocer la respuesta con anticipación que tratar de averiguarla en medio de una emergencia.

Actualiza la información de contacto en el colegio

También recomiendo revisar la información que la familia entregó al colegio cuando matriculó a sus hijos; verificar que estén actualizados sus teléfonos, dirección, contactos de emergencia y las personas autorizadas para recoger a los menores. Si en algún momento uno de los padres no puede llegar al colegio, estos datos pueden ser fundamentales para que la escuela sepa con quién comunicarse y quién puede hacerse cargo del niño.

Define quién puede recoger a tus hijos

Hay otra pregunta que se debe resolver: si uno de los acudientes no puede recoger a los hijos, ¿quién lo haría? La familia debería identificar a una persona de confianza y confirmar previamente con la escuela, para que esté autorizada a recoger al menor. Mi consejo es que no esperes a que ocurra una emergencia para descubrir que falta una autorización o que quien hayas elegido no cumpla con algún requisito del colegio.

Ten un plan familiar claro

Lo mismo ocurre con el plan familiar; en este caso pueden organizarlo de acuerdo con sus circunstancias, pero deberían tener claro quién cuidaría a los niños, quién podría recogerlos de la escuela, cómo se comunicarían entre ellos y dónde se encuentran los documentos importantes.

¿Cómo me puede ayudar un abogado de inmigración?

La preparación también puede comenzar mucho antes de que exista un problema; una consulta con un abogado de inmigración puede ayudar a una familia a entender cuál es su situación actual, qué riesgos puede enfrentar y qué opciones legales tiene.

En una consulta también se puede revisar qué documentos importantes debería tener organizados, qué hacer ante una eventual detención de uno de los padres y cómo prepararse para que los hijos sigan teniendo el cuidado y el apoyo que necesitan.

Cada situación migratoria es diferente y, por eso, no recomiendo tomar decisiones importantes únicamente por lo que le ocurrió a un familiar, a un vecino o a alguien que vio en redes sociales; lo que puede ser adecuado para una familia puede no serlo para otra.

El regreso a clases puede ser un buen momento para hacer algo que muchas familias dejan para después: sentarse, hablar y tener un plan, porque estar informados y preparados permite proteger mejor a nuestros hijos cuando más lo necesitan.