La idea de que millones de no ciudadanos están votando ilegalmente en Estados Unidos se ha convertido en uno de los argumentos del debate sobre la seguridad electoral. El presidente Donald Trump ha insistido en que el voto de personas que no son ciudadanas representa una amenaza para las elecciones y ha impulsado nuevas medidas para comprobar la ciudadanía de los votantes.

¿Qué dicen los datos sobre el voto de no ciudadanos?

Pero, entonces, ¿qué dicen realmente los datos? Una investigación del Consejo Americano de Inmigración (AIC, por sus siglas en inglés) identificó 89 casos de personas no ciudadanas que votaron en elecciones entre 2000 y agosto de 2026. Esa cifra representa el 5,5 % de los más de 1.619 delitos electorales documentados durante ese periodo.

Otro dato ayuda a dimensionar el fenómeno: según AIC, desde 1996, cuando entró en vigor la prohibición federal de que los extranjeros voten en elecciones federales, solo 129 personas han sido acusadas bajo esa legislación y 73 fueron condenadas o se declararon culpables.

Esto no significa que los casos de voto ilegal de no ciudadanos no existan. Sí existen y pueden tener consecuencias graves, especialmente cuando una persona hace deliberadamente una falsa afirmación de ciudadanía para registrarse o votar. Pero los datos disponibles no respaldan la idea de que millones de no ciudadanos estén participando ilegalmente en las elecciones.

¿Pueden votar los no ciudadanos?

Entremos en materia. En las elecciones federales, los no ciudadanos no pueden votar. La ley federal prohíbe que una persona que no sea ciudadana estadounidense vote en este tipo de elecciones y también sanciona a quienes hagan deliberadamente una falsa afirmación de ciudadanía para registrarse o votar.

Además, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) advierte que votar ilegalmente o hacer una falsa afirmación de ciudadanía puede tener consecuencias penales y migratorias. Estas conductas también pueden afectar un futuro proceso de naturalización, ya que USCIS puede considerarlas al evaluar el requisito de buena conducta moral.

Hay una distinción importante: registrarse para votar y votar no son exactamente la misma conducta, y tampoco todas las elecciones funcionan bajo las mismas reglas. Aunque los no ciudadanos no pueden votar en elecciones federales, algunas jurisdicciones locales han permitido que determinados no ciudadanos participen en elecciones estrictamente locales.

Por eso, un inmigrante no debería asumir que las reglas son iguales para todas las elecciones ni registrarse para votar sin comprobar primero si tiene derecho a hacerlo.

¿Qué pasa si un inmigrante vota sin tener derecho?

Votar ilegalmente en una elección federal puede constituir un delito. Las consecuencias dependen de la conducta específica y de los cargos que se presenten, y pueden incluir prisión y multas.

Los riesgos pueden ser todavía mayores cuando el caso también involucra una falsa afirmación de ciudadanía. Se trata de una conducta diferente al simple hecho de votar ilegalmente y puede generar cargos y consecuencias adicionales.

Esto no es solo una discusión teórica. En 2026, el Departamento de Justicia ha anunciado casos contra personas que no eran ciudadanas y que fueron acusadas de votar ilegalmente en elecciones federales o de hacer falsas afirmaciones de ciudadanía.

Por ejemplo, en julio se conoció el caso de una residente legal de Texas que se declaró culpable de votar ilegalmente y de haber afirmado falsamente que era ciudadana estadounidense al registrarse. Según el Departamento de Justicia, enfrentaba hasta cinco años de prisión por la falsa declaración y hasta un año adicional por el voto ilegal, además de posibles multas.

En otro caso, un residente permanente de Carolina del Sur fue acusado de votar en las elecciones de 2024. El cargo por voto ilegal contempla hasta un año de prisión y una multa de hasta 100.000 dólares.

Estos casos muestran por qué un inmigrante debe tener especial cuidado antes de registrarse para votar o participar en una elección: las consecuencias pueden ir más allá del ámbito electoral y afectar su situación migratoria.

Ojo: tener una Green Card no significa que puedas votar

Tener una Green Card significa ser residente permanente legal en Estados Unidos, pero no equivale a tener la ciudadanía estadounidense.

Un residente permanente puede vivir y trabajar en el país, pagar impuestos, comprar una vivienda y pasar décadas en Estados Unidos, pero su estatus migratorio no le permite votar en elecciones federales.

La confusión puede surgir porque algunas jurisdicciones permiten que determinados no ciudadanos participen en elecciones estrictamente locales. Esto no significa que un residente permanente tenga derecho a votar en elecciones federales o estatales.

También existen casos documentados de personas con Green Card que creían, equivocadamente, que su estatus migratorio les permitía votar.

Por eso, antes de registrarse para votar o participar en una elección, una persona que no es ciudadana debe verificar si tiene derecho a hacerlo y qué tipo de elección es.

La conclusión es clara: los casos de no ciudadanos que votan ilegalmente existen, pero los datos disponibles no respaldan la idea de un voto masivo de millones de personas. Para los inmigrantes, el verdadero riesgo está en participar en una elección sin tener derecho a hacerlo o, especialmente, hacer una falsa afirmación de ciudadanía.