Durante el primer gobierno de Donald Trump, la separación de familias quedó marcada por la política de "tolerancia cero" que impulsó en 2018, en ese momento miles de niños fueron separados de sus padres después de que los adultos fueran procesados por cruzar la frontera sin autorización.
Pero ahora la separación familiar está ocurriendo de otra manera; una reciente investigación del Migration Policy Institute (MPI) muestra que padres e hijos pueden terminar separados dentro de Estados Unidos incluso después de haber vivido juntos durante años.
Esto pasa especialmente cuando un padre es detenido por las autoridades migratorias y luego deportado; para los niños, muchos de ellos ciudadanos estadounidenses, puede significar quedarse en el país sin uno de sus padres, pasar al cuidado de otro familiar o, en algunos casos, terminar bajo el cuidado del Estado.
El problema está alcanzando a millones de menores, de acuerdo con el MPI cerca de 6,3 millones de niños ciudadanos estadounidenses viven con al menos un padre indocumentado y por eso, un aumento en las detenciones y deportaciones puede tener consecuencias directas para sus familias. Según el instituto, estas políticas no fueron creadas necesariamente para separar a padres e hijos, pero pueden terminar provocando esas separaciones.
Padres detenidos y niños que quedan atrás, la cara de la separación familiar
La diferencia con lo ocurrido en 2018 es que ahora una familia no tiene que cruzar la frontera para enfrentar una separación, por ejemplo, un padre que lleva años viviendo en Estados Unidos puede ser detenido durante un operativo migratorio y terminar deportado, mientras sus hijos permanecen en el país.
Precisamente en julio de 2025, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) eliminó algunas restricciones que durante el gobierno de Joe Biden dificultaban la detención de padres con hijos menores y con las nuevas reglas, las autoridades tienen más posibilidades de detener y deportar a estos padres.
Los números muestran que esta situación ha aumentado; de los aproximadamente 320.000 ingresos a centros de detención registrados por ICE durante el año fiscal 2026 con corte a marzo, unos 17.900 correspondían a personas que dijeron tener hijos ciudadanos estadounidenses, lo que en síntesis representa casi el doble de lo registrado en el año fiscal 2024, y el MPI advierte que la cifra podría ser aún mayor, porque algunos padres pueden no informar que tienen hijos por miedo a llamar la atención de las autoridades migratorias.
A esto se suma un análisis de Brookings Institution que calcula que, para mayo de 2026, alrededor de 205.000 niños tenían a uno de sus padres detenido por autoridades migratorias y de ellos, cerca del 71 % eran ciudadanos estadounidenses.
A este panorama se suma que, para muchas familias, la detención de uno de los padres puede convertirse en una decisión difícil porque si el padre es deportado, los hijos pueden quedarse en Estados Unidos con otro familiar, pero también existe la posibilidad de que todos decidan salir del país para evitar que padres e hijos queden separados.
Y en ese sentido, el MPI señala que existen casos en los que los padres detenidos pueden decidir salir voluntariamente de Estados Unidos con sus hijos o continuar con su proceso migratorio, pero en este último escenario, los menores podrían terminar temporalmente en un albergue administrado por el gobierno.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) niega que esto sea una política de separación familiar y sostiene que los padres tienen la posibilidad de decidir si salen del país con sus hijos o continúan con su proceso migratorio.
Más niños terminan bajo cuidado del Estado
Pero otro dato nos permite dimensionar la separación familiar que se viene dando en el segundo gobierno Trump, pues ahora más niños están llegando al sistema de acogida, donde quedan temporalmente bajo el cuidado del Estado cuando no hay un familiar disponible para hacerse cargo de ellos.
Los datos muestran que 156 niños ingresaron a este sistema en 2024 debido a la detención o deportación de sus padres, pero para el año fiscal 2025 la cifra llegó a 232, lo que representa un aumento de casi 49 %. Para un niño, esto puede significar pasar de vivir con sus padres a quedarse bajo el cuidado de otras personas mientras las autoridades buscan una solución.
La separación puede durar todavía más cuando se trata de menores migrantes que están bajo custodia del gobierno. En 2025, las autoridades endurecieron los requisitos para los familiares que quieren hacerse cargo de estos niños y ahora, por ejemplo, los adultos que quieren postularse en algunos casos deben permitir el registro de sus huellas dactilares, someterse a otras verificaciones e incluso hacerse pruebas de ADN.
El gobierno dice que estas medidas buscan proteger a los menores, sin embargo, organizaciones defensoras de inmigrantes advierten que algunos familiares pueden tener miedo de acercarse a las autoridades si no tienen documentos migratorios.
El resultado es que los niños pueden permanecer más tiempo en los albergues, lo que se refleja en los datos: para no ir tan lejos basta con revisar el promedio que pasó de 30 días en 2024 a 117 días en 2025.
Una separación menos visible
Para el MPI, la principal diferencia con lo ocurrido durante el primer gobierno de Trump es que la separación familiar ahora puede suceder de una manera menos visible y si bien no necesariamente comienza en la frontera, puede comenzar en una comunidad, durante un operativo migratorio o cuando un padre es detenido después de vivir años en Estados Unidos.