Las redadas y operativos desarrollados por el Servicio de Inmigración y Aduanas de EE. UU. (ICE) no solo tienen consecuencias para las personas detenidas o sus familias. Algunas investigaciones económicas ya revelan que cuando aumenta la presencia de ICE en una comunidad, también cae la actividad económica.

Dos estudios publicados recientemente y elaborados con metodologías y fuentes de datos diferentes llegan a una conclusión similar: la intensificación de la aplicación de las leyes migratorias durante el segundo gobierno de Donald Trump está conectada con una reducción del consumo, de la visita a establecimientos comerciales y, en determinadas zonas, del empleo.

El estudio de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, titulado ICE-ing the Economy: Immigration Enforcement Under Trump 2.0 and Local Economic Activity analizó información de 5.388 operativos de ICE georreferenciados y datos de movilidad y gasto correspondientes a 5,4 millones de establecimientos o puntos de interés comerciales.

El resultado es contundente: en las áreas metropolitanas afectadas por los operativos, el desplazamiento hacia los establecimientos cayó aproximadamente 2,7 %, mientras que el gasto por establecimiento disminuyó alrededor de 6,2 % por semana.

Si se mira a nivel nacional, el estudio calcula que durante el primer año de aplicación de la ley migratoria del gobierno Trump se produjeron aproximadamente 8.100 millones de visitas menos a establecimientos y entre $3.000 y hasta $14.000 millones de dólares menos en gastos.

¿Cómo afectan las redadas de ICE a los comercios y comunidades?

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es que el impacto económico no aparece solamente en los barrios con alta concentración de inmigrantes. La disminución de la actividad se observa independientemente de la composición demográfica del vecindario donde se encuentra el negocio. En otras palabras, el impacto económico de un operativo alcanza incluso a personas y negocios que no tienen relación directa con el inmigrante detenido.

Acá hay algo muy claro y es que cuando una comunidad percibe una mayor presencia de agentes migratorios, algunas personas modifican sus rutinas: salen menos, evitan determinados lugares o reducen sus compras presenciales. Para los negocios, eso significa menos clientes y menores ingresos.

¿Las redadas de ICE también afectan el empleo?

El análisis también revela que el desplazamiento hacia lugares de trabajo disminuyó más que el tránsito hacia establecimientos destinados al consumo: 4,87 % frente a 2,50 %, respectivamente. Además, 17 de 21 industrias orientadas al consumidor registraron descensos en visitas.

Otro estudio encuentra el mismo patrón

El estudio Immigration Enforcement Visibility and Consumer Spending, utiliza una estrategia diferente para medir el efecto de la intensificación de los operativos de ICE, pero llega a una conclusión similar.

Los investigadores estiman que los estados con mayores aumentos de operativos registraron una caída de 1,7 % en el gasto con tarjetas.

Restaurantes, hoteles y entretenimiento entre los más afectados

El estudio también muestra que el impacto cambia según el tipo de comunidad y de actividad económica.

En los estados con gobernadores demócratas, el gasto agregado cayó 4,1 %, con descensos especialmente fuertes en:

  • Alojamiento y alimentación: −2,3 %.
  • Artes, entretenimiento y recreación: −7,3 %.

El patrón es consistente con una reducción de la vida comercial presencial: menos personas salen, comen afuera, se hospedan, asisten a espectáculos o participan en actividades recreativas.

En los estados que votaron por Trump, el patrón fue diferente. Allí se observaron caídas de −3,8 % en centros de mejoras para el hogar y de −3,0 % en transporte y almacenamiento.

Los investigadores plantean que este comportamiento puede estar relacionado con una interrupción de la oferta laboral, particularmente en actividades como construcción y logística donde la mano de obra inmigrante tiene un peso importante.

Otra investigación publicada por Brookings en mayo de 2026 encontró que en 86 ciudades que experimentaron fuertes aumentos de arrestos de ICE, el empleo cayó 0,73 % por debajo de lo que habría ocurrido sin el incremento de aplicación migratoria.

El análisis estima alrededor de 668.000 empleos perdidos en las ciudades estudiadas. Según sus estimaciones, entre 51.000 y 297.000 de esos puestos habrían correspondido a trabajadores nacidos en Estados Unidos.

¿Cómo afectan las redadas de ICE a los empresarios estadounidenses?

La investigación de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, titulado ICE-ing the Economy: Immigration Enforcement Under Trump 2.0 and Local Economic Activity sugiere que una operativo de ICE puede generar efectos sobre empresas cuyos propietarios, empleados y clientes son ciudadanos estadounidenses o residentes legales.

El impacto tampoco se limita a restaurantes o comercios de vecindario. Los investigadores encuentran efectos en numerosos sectores y en lugares de trabajo, lo que apunta a un fenómeno que combina demanda y oferta laboral.

Esto nos muestra que más allá de un control migratorio, las redadas de ICE podrían estar produciendo un efecto que va mucho más allá: menos personas en las calles, menos clientes, menos horas de trabajo, menos ventas y eventualmente menos empleos.