El nuevo centro temporal de ICE en Luisiana que, según documentos oficiales de la agencia, tendrá 528 camas y estará diseñado para agilizar la deportación de familias con menores y niños no acompañados, establece medidas poco habituales, como evitar términos de "prisioneros" o "reclusos" y contempla permitir que las familias usen su propia ropa y eliminar el uso de jaulas durante los traslados. 

Lo que más llama la atención es que ICE busca que esta instalación no sea percibida como una cárcel, sino como un centro de tránsito. 

¿Cómo funcionará este nuevo centro? 

Según información relevada por AP el contrato, que fue firmado a finales del mes pasado, deja claro que el objetivo no es construir un centro de detención tradicional, sino una instalación temporal (ubicada en la antigua base militar cerca del Aeropuerto Internacional de Alexandria) donde las personas permanezcan mientras se cumplen los procedimientos previos a la deportación. Sin embargo, el lugar deberá contar con las mismas condiciones de un centro de detención: alojamientos, alimentación, atención médica, transporte, seguridad, personal operativo, servicios administrativos y apoyo logístico. 

Según información oficial la instalación funcionará como un lugar de tránsito donde las familias serán recibidas, clasificadas y preparadas para abordar vuelos de deportación desde uno de los principales aeropuertos utilizados por ICE. 

¿ICE quiere demostrar ‘humanización’ en la detención de inmigrantes? 

Uno de los elementos más llamativos del contrato es la forma en la que deben referirse a quienes permanecerán allí bajo custodia migratoria. 

Entre los requisitos establecidos se encuentran:

  • Evitar utilizar términos como "prisioneros", "reclusos" o "detenidos". 
  • Permitir que las familias permanezcan con su propia ropa durante su estancia. 
  • Evitar el uso de barras o jaulas durante el transporte. 
  • Mantener un entorno descrito como "humanitario". 

Estas medidas parecen responder a las fuertes críticas que han recibido los centros de detención familiar por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos, que han denunciado condiciones inadecuadas para niños y familias migrantes. 

Aunque el lenguaje cambia, la finalidad del centro permanece intacta: facilitar y acelerar las deportaciones. 

Albergará familias con niños y menores no acompañados 

La instalación recibirá tanto familias con menores de edad como niños y adolescentes que viajan sin un padre o tutor. 

Este es uno de los puntos más controversiales del proyecto, ya que amplía la infraestructura destinada específicamente al procesamiento de familias migrantes. Acorde a lo estipulado por la agencia, la permanencia máxima deberá ser de 72 horas. 

Durante ese tiempo las autoridades realizarán verificación de identidad y documentos, coordinación de vuelos, organización del transporte y preparación logística para la deportación. 

En la práctica, el centro funcionará como una especie de "sala de embarque" antes de la expulsión del país. 

Ubicación estratégica para acelerar expulsiones 

La instalación estará ubicada justo al lado del Alexandria International Airport, en Luisiana, uno de los principales puntos de salida de vuelos de deportación de ICE. 

Su cercanía al aeropuerto permitirá reducir tiempos entre el procesamiento de los inmigrantes y su traslado a las aeronaves, agilizando toda la cadena de expulsiones. 

Un centro preparado para crecer rápidamente 

ICE prevé que la instalación puede ampliarse de manera rápida si aumenta el número de personas bajo custodia. El operador, según documentos oficiales de la agencia, deberá estar en capacidad de incorporar módulos temporales, camas adicionales, servicios médicos, lavandería, mantenimiento, alimentación, limpieza y seguridad permanente. 

Acceso a representación legal 

De acuerdo con los estándares oficiales de ICE, las personas bajo custodia deben tener acceso a abogados mediante visitas confidenciales y otros mecanismos de comunicación. No obstante, debido a que este centro está diseñado para estancias de hasta 72 horas antes de la deportación, organizaciones civiles han advertido que el corto tiempo de permanencia podría dificultar que algunas familias logren ejercer ese derecho antes de ser trasladadas o expulsadas del país. 

Las preocupaciones de organizaciones civiles 

Aunque ICE presenta el proyecto como un centro temporal con un enfoque más humano, distintas organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes ya advierten que la iniciativa podría ampliar de gran manera el sistema de deportaciones familiares. 

Entre sus principales preocupaciones se encuentran: 

  • Un posible aumento en la detención de niños. 
  • Falta de claridad sobre los mecanismos de supervisión del centro. 
  • Riesgo de que las estancias superen las 72 horas previstas. 
  • Expansión de la infraestructura destinada a procesar deportaciones de familias completas. 

¿Podrían abrirse más centros similares? Es una pregunta que tendrá respuesta con el paso de los días, pues el contrato deja entrever un modelo que podría replicarse en otras regiones de Estados Unidos.