Durante años, la inmigración ha estado en el centro de algunos de los debates políticos más intensos no solamente en Norteamérica sino también en Europa y mientras varios gobiernos endurecen sus políticas señalando que los inmigrantes representan una carga para la economía, una nueva investigación pone sobre la mesa una conclusión que desmitifica esas concepciones; la inmigración no solo aporta trabajadores, también impulsa el crecimiento económico de los países que los reciben.

Justamente esa es la principal conclusión de un estudio presentado en el Foro del Banco Central Europeo (BCE, por sus siglas en inglés), que analizó el comportamiento económico de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE, por sus siglas en inglés) entre 1990 y 2024.

Lejos de encontrar evidencia de que la inmigración perjudique la economía, los investigadores concluyeron que los países que recibieron mayores flujos migratorios registraron un crecimiento más sólido de su productividad, mayores niveles de inversión y un mejor desempeño económico a largo plazo.

¿Cómo impulsa la inmigración el crecimiento económico?

Uno de los principales hallazgos del estudio es que desmonta la idea de que los inmigrantes únicamente ocupan puestos de trabajo que hacen falta. La investigación encontró que, además de ampliar la fuerza laboral, genera condiciones para que la economía produzca más con los recursos disponibles, lo que se traduce en que no solo hay más personas trabajando, sino que cada trabajador termina generando más riqueza.

Los datos muestran que cuando la población inmigrante aumenta en una proporción equivalente al 1 % de la población total, el impacto económico comienza a reflejarse en pocos años y en promedio, el Producto Interno Bruto (PIB) por trabajador aumenta 1.2 % en un periodo de cinco años y alcanza 1.9 % después de una década.

Para los investigadores, estos resultados demuestran que la inmigración tiene efectos que van mucho más allá de cubrir vacantes laborales y que refleja un impacto positivo en el crecimiento económico de los países.

¿Por qué la inmigración aumenta la productividad y la inversión?

El crecimiento no ocurre simplemente porque haya más personas trabajando, pues la llegada de inmigrantes suele ir acompañada de nuevas inversiones por parte de las empresas, una mayor disponibilidad de capital por trabajador y mejoras en la productividad. En otras palabras, las compañías amplían su capacidad de producción, incorporan tecnología, invierten en infraestructura y aprovechan una oferta laboral más diversa para aumentar su competitividad.

Y es precisamente ese conjunto de factores los que permiten que las economías produzcan más bienes y servicios, eleven su productividad y mantengan un crecimiento sostenido en el tiempo. De hecho, los autores del estudio concluyen que una parte importante del crecimiento económico observado durante las últimas tres décadas proviene precisamente del aumento de la inversión asociado a la inmigración.

¿Qué dice el estudio sobre los beneficios económicos de la inmigración?

Otro de los hallazgos que más llama la atención es que los beneficios económicos no desaparecen cuando aumenta la proporción de inmigrantes dentro de un país.

Por ejemplo, las experiencias de Canadá y Australia, dos de las economías desarrolladas con mayor porcentaje de población nacida en el extranjero, muestran que los efectos positivos sobre la productividad y el crecimiento continúan incluso cuando los flujos migratorios son elevados.

Para los investigadores, estos casos demuestran que muchas economías avanzadas todavía tienen capacidad para incorporar más trabajadores inmigrantes sin que eso signifique reducción de beneficios económicos.

¿Por qué la inmigración es clave frente al envejecimiento de la población?

La investigación también pone el foco en uno de los principales desafíos que enfrenta hoy en día el mundo: el envejecimiento de la población.

En la mayoría de los países de la OCDE nacen cada vez menos niños y aumenta el número de personas que llegan a la edad de jubilación. Como consecuencia, disminuye la cantidad de trabajadores para sostener el crecimiento económico, financiar los sistemas de pensiones y responder a la demanda de las empresas. Es en ese contexto que la inmigración ha desempeñado un papel cada vez más relevante para compensar la reducción de la población en edad de trabajar.

El estudio estima, por ejemplo, que hasta un tercio del crecimiento del PIB por trabajador en España entre 1990 y 2024 podría estar relacionado con el aumento de la población inmigrante y para el caso del Reino Unido, esa contribución alcanzaría aproximadamente el 19 % del crecimiento del PIB por trabajador durante el mismo periodo.

El estudio de la OCDE desafía el debate sobre inmigración y economía

Las conclusiones del estudio llegan en un momento en el que la inmigración ocupa un lugar central en la agenda política de numerosos países desarrollados, entre ellos, Estados Unidos, donde específicamente se han endurecido las políticas migratorias durante la segunda presidencia de Trump bajo el argumento de proteger el empleo, reducir el gasto público o aliviar la presión sobre los servicios sociales.

Sin embargo, los datos recopilados durante más de tres décadas muestran una realidad más compleja que indica que la inmigración no representa únicamente una fuente de mano de obra, sino que también favorece la inversión, impulsa la innovación, mejora la productividad y contribuye al crecimiento económico de los países receptores.

En otras palabras, detrás de buena parte del desarrollo alcanzado por las economías más avanzadas también está el aporte de millones de personas que dejaron su país para buscar una oportunidad y que, con su trabajo, terminaron contribuyendo al crecimiento y la competitividad de las naciones que hoy llaman hogar.