Un video grabado en San Antonio se volvió viral luego de mostrar a un perro corriendo desesperado detrás de una patrulla policial, segundos después de que su dueño fuera detenido en plena calle. El animal, identificado por vecinos como Rusty, quedó solo en la vía pública, confundido y persiguiendo el vehículo que se llevaba a la persona que era su única referencia. 

La escena conmovió a miles de personas porque reflejó una realidad poco discutida: cuando ocurre una detención migratoria, no solo se interrumpe la vida de una persona, también quedan en el limbo quienes dependen de ella. 

Ante situaciones como esta surgen preguntas urgentes: ¿qué pasa con mi perro o mi gato? ¿Lo volveré a ver? ¿Existe un protocolo? ¿Van directamente a un refugio? Para miles de inmigrantes, su mascota no es un lujo: es compañía, apoyo emocional y, muchas veces, su única familia en el país. Esta es la realidad de lo que ocurre. 

¿Qué dice la ley? 

Legalmente, en la mayoría de los estados, los animales domésticos son considerados propiedad bajo el derecho civil. Es decir, que se les reconoce como bienes, no como miembros de la familia, aunque para muchos inmigrantes representen exactamente eso. 

Esto significa que no tienen el mismo estatus que un hijo o un dependiente. Por eso cuando una persona es detenida por ICE, el agente no está obligado legalmente a hacerse cargo de su mascota. Tampoco hay un protocolo específico que regule o dicte qué debe hacerse con las mascotas cuando su dueño es detenido.  

¿Qué ocurre en la práctica? 

En el escenario más común, la persona detenida logra hacer una llamada para que un amigo o vecino recoja al animal casi de inmediato. Esto puede evitar una pérdida definitiva.  

Pero si nadie puede hacerse cargo y la mascota queda solo en la vivienda, un vecino o habitante del sector puede reportar abandono y alertar a control animal o incluso a la policía. En esos casos, puede terminar bajo custodia de las autoridades locales de control animal o refugios municipales, que en algunos casos operan en coordinación con organizaciones como la ASPCA. 

¿Van directo a un refugio? 

Depende del estado y del condado. En muchos casos son llevados a un refugio municipal y las autoridades dan un período de espera. 

Si nadie los reclama, pueden: 

  • Darse en adopción 
  • Ser transferidos a otra organización 
  • Eutanasia (según normativa local). 

    ¿Tiene el gobierno la obligación de enviar la mascota al país de origen? 

    No. El transporte internacional de animales está regulado por el Departamento de Agricultura de EE. UU. (regulación sanitaria animal), pero hasta el momento no existe una norma que obligue al gobierno a costear este traslado, ni tampoco un programa de repatriación de mascotas tras una deportación. 

    Además, el transporte internacional de animales suele ser costoso y se requieren vacunas al día, certificados sanitarios y cuarentenas. 

    ¿Cómo me puede ayudar un abogado de inmigración en este caso? 

    Si tienes mascotas, debe incluirlas dentro de tu plan de emergencia migratoria. Así como se recomienda dejar poder para el cuidado de hijos o manejo de bienes, también es prudente designar por escrito a una persona de confianza, que pueda asumir la custodia temporal del animal en caso de detención.  

    Ese documento, cuya recomendación es que esté notariado, debe incluir la autorización para recogerlo del domicilio, llevarlo al veterinario y tomar decisiones básicas sobre su cuidado.  

    No olvides mantener el microchip actualizado, una placa con número de contacto visible y una carpeta con todos los registros de vacunación y propiedad para quien vaya a hacerse cargo. 

    Además, si enfrenta un proceso de deportación, el abogado puede solicitar un tiempo razonable, especialmente si no hay nadie más en el hogar que pueda hacerse cargo de su mascota, aunque su concesión dependerá de la discreción de la autoridad migratoria.