El Departamento de Estado de Estados Unidos (DOS, por sus siglas en inglés) anunció que comenzará a revocar visas de turistas a mujeres embarazadas cuando existan indicios de que planean viajar al país con el propósito de dar a luz y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos. La medida, que también contempla la revisión de visas ya otorgadas, forma parte de los esfuerzos del Gobierno para combatir lo que denomina Turismo de nacimiento.
Según las autoridades estadounidenses, utilizar una visa de turista con la intención principal de que un hijo nazca en territorio estadounidense constituye un uso indebido del documento migratorio, por lo que ha señalado que funcionarios consulares y oficiales migratorios podrán evaluar cada caso y tomar medidas cuando consideren que el propósito real del viaje no coincide con las condiciones de la visa otorgada.
Sin embargo, la ciudadanía por nacimiento sigue siendo un derecho protegido por la Enmienda 14 de la Constitución de Estados Unidos que establece que toda persona nacida en territorio estadounidense es ciudadana del país, independientemente del estatus migratorio de sus padres.
Las autoridades insistieron en que la medida no está dirigida a todas las mujeres embarazadas que viajan a Estados Unidos, ya que tener un embarazo no constituye una violación migratoria ni impide el ingreso al país, sino a aquellas en las que existan pruebas de que el objetivo principal del viaje era dar a luz en territorio estadounidense para acceder al beneficio de la ciudadanía por nacimiento.
El tema ha cobrado especial relevancia durante los últimos meses, debido a los esfuerzos de la administración Trump por endurecer los controles migratorios y revisar distintos mecanismos relacionados con la inmigración legal e irregular y, en medio de ese panorama, la ciudadanía por nacimiento se ha convertido nuevamente en uno de los puntos más discutidos dentro de ese debate.
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No obstante, en una de mis investigaciones muestro que el fenómeno del turismo de nacimiento representa una proporción relativamente pequeña dentro del total que ocurren cada año y pese a que suele recibir una amplia cobertura mediática y política, las cifras revelan que se trata de un fenómeno mucho más limitado de lo que frecuentemente se percibe en la opinión pública.
De acuerdo con datos citados en el estudio, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) registraron 9,576 nacimientos de madres residentes en el extranjero durante 2024, mientras que en el país se produjeron cerca de 3,6 millones en total. Incluso, las estimaciones más amplias de organizaciones que estudian el fenómeno calculan que estos casos podrían oscilar entre los 20,000 y 26,000 al año, una cifra que representa menos del 1 % del total de bebés nacidos anualmente en Estados Unidos.
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Según un análisis del Pew Research Center, en 2023 nacieron aproximadamente 320,000 bebés de madres inmigrantes indocumentadas o con estatus temporal, equivalentes al 9 % de todos los registrados en el país, pero la gran mayoría corresponde a familias que viven en territorio estadounidense y no a mujeres que viajaron exclusivamente a dar a luz.
Por esta razón, las recientes medidas contra el turismo de nacimiento afectan un fenómeno relativamente reducido, pero forman parte de una discusión mucho más amplia sobre el futuro de la ciudadanía por nacimiento y la inmigración en Estados Unidos.
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