¿Qué pasa cuando un inmigrante es deportado de Estados Unidos mientras espera que se decida su futuro en el país? ¿Cuántas personas podrían haber pasado por esta situación en los últimos años? Bien, estas son las preguntas que busco responder a través de esta investigación en la que revisé qué ha ocurrido con los extranjeros que, además de enfrentar la posibilidad de ser deportados, tenían un caso en las cortes de inmigración.

En medio de esta búsqueda, revisé los registros oficiales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), por sus siglas en inglés, y la información de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración (EOIR), por sus siglas en inglés, entre 2017 y 2026, con el propósito de poner esas cifras en contexto; descubrir cómo han cambiado los procedimientos migratorios y entender hasta dónde los datos permiten identificar a personas que fueron deportadas mientras todavía esperaban una decisión.

Para empezar, hay que tener en cuenta que los registros incluyen distintos tipos de procedimientos: algunos corresponden a personas que ya tenían una orden de deportación, mientras que otros están relacionados con procesos que pueden llevar a un inmigrante ante una corte. Por eso, revisar las cifras año tras año nos permite conocer los cambios que se han presentado.

ICE registra cambios en los casos migratorios entre 2017 y 2026

Entremos en materia y revisemos los registros de ICE. Estos muestran un cambio importante en los casos migratorios que aparecen sin una orden final de deportación. Para entender estas cifras, hay que tener en cuenta que no todas las personas pasan por un juez antes de ser expulsadas de Estados Unidos: ICE registra distintos procedimientos y también indica si aparece o no una orden final de deportación.

En 2017, de los 224,640 casos registrados, 216,852, es decir, el 97%, aparecían con una orden final de deportación y los 7,788 restantes, equivalentes al 3%, no tenían esa orden registrada. Durante los dos años siguientes, el número total de casos aumentó, llegando a 257,392 en 2018 y a 269,856 en 2019, pero también crecieron los registros sin orden final, que pasaron de 7,788 a 10,999 en 2018 y luego a 12,301 en 2019.

Aunque ese aumento muestra que los casos con trámite migratorio y sin una orden final de deportación venían creciendo, su peso dentro del total seguía siendo reducido y en esos tres primeros años, entre el 95% y el 97% de los registros aparecía con una orden final de deportación.

Mientras tanto, en 2020 los números descendieron a 180,325 casos y los registros sin orden final bajaron a 8,890, mientras que para 2021 la caída fue todavía mayor, pues ese año se contabilizaron 56,794 casos, de los cuales 3,452 no mostraban una orden final.

Para 2022 se presentó un leve ascenso, llegando a un total de 73,210 casos con 4,011 registros sin orden final y en 2023 se volvió a disparar hasta 156,423 casos, incluidos 6,895 sin una orden final de deportación registrada.

Desde 2024 aumentan los casos sin una orden final de deportación

En contraste con este panorama, en 2024 se produjo un salto que rompió con el comportamiento de los años anteriores: el total de casos llegó a 346,296 y los registros sin orden final aumentaron a 49,532, lo que representó un salto en la participación total del 4% al 14%, en un solo año.

El cambio continuó en 2025, pues de los 373,118 registros de ese año, 82,401, equivalentes al 22%, aparecían sin una orden final de deportación, y para 2026 ya sumaban 374,549 casos, de los cuales 125,371, es decir, el 33%, no mostraban una orden final.

En este sentido, la comparación nos permite dimensionar el cambio que se consolidó con el paso de los años. Entre 2023 y 2026, los casos sin orden final pasaron de 6,895 a 125,371, es decir, aumentaron cerca de 1,700%, mientras que los casos con una orden final pasaron de representar el 96% del total en 2023 al 67% en 2026.

De las órdenes de deportación a otras vías de expulsión: así cambiaron los registros de ICE

¿Cuáles fueron los motivos que aparecen con mayor frecuencia en estos registros? Pues bien, los datos permiten ver qué tipos de procedimientos migratorios fueron más comunes y cómo cambiaron con el paso de los años.

Entre 2017 y 2023, la categoría más frecuente fue la de personas a quienes las autoridades les aplicaron nuevamente una orden de deportación que ya existía. Puntualmente, en 2017, estos registros sumaron 108,482 y representaron el 48,3% del total del año. Aunque la cifra varió con el tiempo, su peso fue disminuyendo hasta llegar al 33,8% en 2023.

También aparecen los casos de personas a las que las autoridades consideraron que no cumplían los requisitos para entrar o permanecer en Estados Unidos y les emitieron una orden administrativa de deportación. Para 2017, esta categoría representaba el 18,7% de los registros, mientras que para 2021 subió al 25,7% y, tras algunos años de variabilidad, llegó al 33,7% en 2025 y al 38,7% en 2026.

Otro procedimiento que aparece en los datos es la expulsión acelerada, una vía que permite a las autoridades ordenar la salida de ciertas personas sin que su caso pase primero por el proceso habitual ante un juez de inmigración. Esta categoría representó el 14,6% de los registros en 2017 y aumentó al 27,3% en 2024, aunque después bajó al 14,5% en 2025 y al 10,3% en 2026.

Sin embargo, algunos registros muestran que personas sometidas a una expulsión acelerada fueron remitidas a una revisión por expresar temor de regresar a su país. Es así como esta categoría alcanzó 49,599 registros en 2024, equivalentes al 14,3% del total de ese año, y disminuyó a 26,387 en 2025.

También hay un dato que llama la atención y es el de los registros de personas cuyos casos por no cumplir los requisitos de entrada a Estados Unidos aparecían sin una audiencia iniciada, que para 2023 se ubicaron en 30,851, en 2024 pasaron a 24,422 y en 2025 llegaron a 25,846, lo que significa que el proceso todavía no había llegado a la etapa de la audiencia.

Pero en la práctica, ¿qué significa este cambio para los inmigrantes que estaban esperando una respuesta sobre su situación? Para eso contrastaré los registros de ICE con los de EOIR, entidad que administra las cortes de inmigración, y de esa manera poder conocer qué tipos de procedimientos aparecen en cada sistema.

En los registros de las cortes también cambian los motivos de los procedimientos migratorios

Para contrastar los datos de ICE, revisé los registros de EOIR, la entidad que administra las cortes de inmigración de Estados Unidos, es decir, al llegar a esta instancia se entiende que ese caso ya está dentro del sistema judicial migratorio. Allí también aparecen distintos tipos de procedimientos relacionados con la deportación, aunque hay que aclarar que sus nombres y la forma de clasificarlos no siempre coinciden con los de ICE.

Entre 2017 y 2024 ya podemos ver una tendencia y es que la categoría más frecuente fue la de personas a las que se les volvió a aplicar una orden de deportación que ya tenían (I-871); solo en 2017, estos registros sumaron 106,162 casos, el 47,3% del total anual, dato que se acerca mucho al reportado por ICE, que fue de 108,482. Para 2018 se ubicó en 115,301, en 2019 alcanzó 55,704 y para 2020 disminuyó hasta 76,926.

Para 2024, la cifra se ubicaba en 86,369, equivalente al 24,9%, pero el cambio más importante aparece en 2025, pues precisamente ese año hubo un cambio en la dinámica y la categoría más frecuente pasó a ser la de órdenes de arresto o notificaciones para comparecer, mejor conocidas como Notice to Appear (NTA), con 85,742 casos, el 23% del total y, en 2026, esta categoría volvió a ocupar el primer lugar, con 104,506 casos, equivalentes al 27,9%.

Hay que aclarar que estas notificaciones son importantes porque pueden estar relacionadas con el inicio de un proceso ante la corte, pues son documentos que pueden informar a una persona que debe presentarse ante las autoridades migratorias o que se ha iniciado un procedimiento en su contra.

Otra transformación aparece en los registros de expulsión acelerada, este es un procedimiento que permite a las autoridades ordenar la salida de ciertos inmigrantes de EE. UU. sin que su caso pase primero por una audiencia ante un juez de inmigración. En 2017 se contabilizaron 38,386 casos, el 17,1% del total, pero la cifra rápidamente aumentó hasta 75,696 en 2024, antes de disminuir a 18,015 en 2025 y en 2026 volvió a subir a 40,174.

En los datos también figuran casos en los que las personas expresaron temor de regresar a su país y fueron remitidas a una revisión. En 2017 se contabilizaron 13,956 casos, equivalentes al 6,2% del total anual; para 2018, la cifra subió ligeramente a 14,489, es decir, el 5,6%, y en 2019 aumentó a 21,070 (7,8%).

Para 2020 llegó a 18,118 (10%), antes de bajar a 3,985 (7%) en 2021, pero en 2022 volvió a subir hasta llegar a 8,870, representando el 12,1%. En 2023 dio un salto hasta los 27,637 casos con un 17,7%. Sin embargo, el mayor número de registros se alcanzó en 2024, con 43,859 casos, aunque representaron el 12,7% del total de ese año.

Y aunque fue determinante en esos años, esta categoría ya no aparece entre las cinco principales de las tablas de 2025 y 2026.

Las notificaciones de comparecencia ante la corte (NTA) también muestran un crecimiento importante en los registros de EOIR. En 2017 se contabilizaron 6,031 casos de esta categoría, equivalentes al 2,3% del total anual; para 2018 fueron 4,956, es decir, el 1,8%, y en 2019 bajaron a 4,228 (2%). Después de estos años, los registros aumentaron y en 2023 llegaron a 5,350, lo que representó el 3,4% del total de ese año, pero el cambio más marcado ocurrió en 2024, cuando la cifra subió a 35,390 casos, equivalentes al 10,2%. La tendencia continuó en 2025, con 52,481 registros, es decir, el 14%, mientras que en 2026 se contabilizaron 4,664, lo que representa el 11%.

La expulsión por inadmisibilidad perdió terreno mientras crecieron otras formas de salida migratoria

¿Entonces cuáles fueron los resultados de las solicitudes hechas ante EOIR? Entre 2017 y 2020, la expulsión por inadmisibilidad fue el resultado más frecuente, oscilando entre el 64% y el 67%. En segundo lugar, se ubicó la deportación por deportabilidad, que se refiere a casos en los que el gobierno sostiene que una persona puede ser deportada por una razón prevista en la ley migratoria y que representó alrededor del 27% durante esos años. Aunque las salidas voluntarias tuvieron una participación más pequeña, la confirmada pasó de 8,584 casos en 2017 a 11,097 en 2020.

En 2021, la distribución cambió: la expulsión por inadmisibilidad bajó al 58%, mientras que la deportación por deportabilidad alcanzó el 33%, su proporción más alta; sin embargo, un año después, la primera categoría volvió a subir al 65% y la segunda regresó al 27%.

La tendencia comenzó a modificarse nuevamente en 2023, cuando apareció con mayor peso la "exclusión, deportación o expulsión", que agrupa procedimientos migratorios relacionados con la salida forzada de una persona de Estados Unidos, con 18,959 registros, equivalentes al 12%, pese a que la expulsión por inadmisibilidad continuó encabezando la lista, con el 60,1%.

En 2024, los registros de exclusión, deportación o expulsión aumentaron a 68,932, el 19,9% del total, y fue en ese año cuando la expulsión por inadmisibilidad sumó 208,909 casos, equivalentes al 60,3%, mientras que la deportación por deportabilidad representó el 17,7%.

El cambio se hizo aún más notorio en 2025, cuando la expulsión por inadmisibilidad cayó al 43,7% y la categoría de exclusión, deportación o expulsión subió al 31,3%. Al mismo tiempo, la salida voluntaria confirmada llegó a 33,015 casos, el 8,8% del total, un aumento frente a los porcentajes registrados en años anteriores.

Para 2026, esta última transformación se consolidó y ya era marcada, pues la categoría de exclusión, deportación o expulsión ocupó el primer lugar, con 166,047 registros, equivalentes al 44,3%, mientras que la salida voluntaria confirmada también aumentó hasta alcanzar 112,030 casos, es decir, el 29,9%. En contraste, la expulsión por inadmisibilidad representó el 14,9% y la deportación por deportabilidad, el 5,4%.

Más de 125,000 casos sin orden final de deportación en 2026: ¿cuántos inmigrantes esperaban una respuesta?

Si pudiéramos quedarnos con un dato que nos deja varias preguntas en el aire sería: ¿qué pasó con los inmigrantes que recientemente no tenían una orden final de deportación y qué pasó con sus procesos? Que, al corte de septiembre de 2026, ya llegaban a 125,000.

En general, la revisión de los registros de ICE y EOIR entre 2017 y 2026 nos permitió identificar varios cambios importantes en los procedimientos migratorios. Podríamos decir que uno de los más llamativos ocurrió a partir de 2024, cuando los casos de ICE sin una orden final de deportación marcada pasaron de 6,895 en 2023 a 49,532 en 2024, luego subieron a 82,401 en 2025 y alcanzaron 125,371 en los registros de 2026, hasta la fecha.

Esto significa que su peso dentro del sistema migratorio pasó del 4% al 33%; en conjunto, durante el periodo analizado, se contabilizaron 311,640 registros sin una orden final marcada, aunque esta cifra no equivale necesariamente al número de personas con trámites pendientes.

Otro hallazgo está en los tipos de procedimientos registrados por ICE. Entre 2017 y 2023, una de las categorías más frecuentes fue la aplicación de una orden de deportación que ya existía: en 2017 sumó 108,482 registros y representó el 48,3% del total de ese año; sin embargo, su participación disminuyó hasta el 33,8% en 2023.

Mientras tanto, los procedimientos relacionados con la inadmisibilidad ganaron peso y llegaron a representar el 38,7% de los registros en 2026, a lo que se suma que los casos de expulsión acelerada pasaron de representar el 14,6% en 2017 al 27,3% en 2024, antes de bajar al 10,3% en 2026.

En contraste, dentro de las cortes de inmigración también se observan cambios; los registros de notificaciones para comparecer ante las autoridades migratorias, conocidas como NTA, pasaron de 5,350 en 2023 a 35,390 en 2024 y 52,481 en 2025; ya para 2026 sumaron 41,664. Recordemos que estas notificaciones pueden estar relacionadas con el inicio de un proceso ante una corte, pero no permiten establecer por sí solas si el caso seguía pendiente cuando la persona salió de Estados Unidos.

Por otra parte, los resultados migratorios registrados por EOIR muestran una transformación en la distribución de las salidas. En 2026, la categoría de exclusión, deportación o expulsión reunió 166,047 registros, equivalentes al 44,3% del total, mientras que las salidas voluntarias confirmadas llegaron a 112,030 (29,9%). Por otra parte, la expulsión por inadmisibilidad, que representaba alrededor del 60% de los registros en 2023 y 2024, bajó al 14,9% en 2026.

Al final, detrás de cada cifra hay una persona, una familia y una historia que no siempre queda reflejada en las estadísticas, y para muchos inmigrantes, un proceso migratorio no es solo un expediente que avanza o se detiene, sino una espera que puede definir su futuro y el de sus seres queridos.

Por eso, más allá de los cambios que muestran los registros de ICE y EOIR, sigue siendo importante entender qué ocurre con quienes atraviesan estos procedimientos y si logran conocer una respuesta antes de tener que abandonar el país, porque si bien los números nos ayudan a dimensionar lo que está pasando, también nos recuerdan todo lo que todavía falta por conocer sobre las vidas que hay detrás de ellos.