Pocas veces una sola noche electoral mueve tantas piezas al mismo tiempo. El pasado 3 de noviembre, los votantes entregaron a los demócratas el control de la Cámara de Representantes y del Senado justo a mitad del segundo mandato de Donald Trump.

El giro llegó incluso a estados que durante generaciones votaron republicano. En Kansas, Adam Hamilton ganó un asiento para el Senado que ningún demócrata conquistaba desde 1932. En Carolina del Sur, Annie Andrews le dio al partido un puesto que no ganaba desde 1998, y en Carolina del Norte, Roy Cooper se convirtió en el primer demócrata en ganar una elección al Senado desde 2008. Texas, por su parte, eligió demócratas en cargos estatales por primera vez desde 1994.

La noche también dejó nombres para los libros de historia:

  • Keisha Lance Bottoms será en Georgia la primera mujer negra en gobernar un estado del país.
  • Deb Haaland ganó en Nuevo México y será la primera mujer indígena gobernadora en la historia de Estados Unidos.
  • Abdul El-Sayed, hijo de inmigrantes egipcios, se convirtió en Michigan en el primer musulmán elegido al Senado.
  • Allison Montgomery será la primera legisladora transgénero de Alabama.
  • David Crowley será el primer gobernador de Wisconsin.
  • Gina Hinojosa derrotó a Greg Abbott en Texas para convertirse en la primera latina en gobernar el estado y la primera demócrata en ese cargo desde 1995.

Pero detrás de los récords hay una pregunta que hoy se hacen millones de inmigrantes: ¿esto cambia en algo su situación?

¿Cambia algo inmediatamente?

No. El nuevo Congreso toma posesión en enero de 2027 y los gobernadores electos asumen en las próximas semanas. Mientras tanto, las reglas que hoy aplican el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS), por sus siglas en inglés, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), por sus siglas en inglés, y las cortes de inmigración siguen siendo las mismas.

Además, el presidente conserva una amplia autoridad sobre la aplicación de las leyes migratorias, y el Congreso no controla las operaciones diarias de ICE. Lo que sí cambia es quién hace las preguntas, quién decide el presupuesto y quién marca la agenda en Washington.

¿Qué puede llegar a hacer un Congreso con mayoría demócrata?

El primer cambio visible será la supervisión. Con el control de los comités, los demócratas tendrán poder de citación y la capacidad de investigar a la administración, incluida la forma en la que opera ICE. Eso puede traducirse en audiencias públicas, solicitudes de documentos y rendición de cuentas por parte de los funcionarios.

El dinero es otra historia. La ley republicana aprobada este año destinó cerca de 70,000 millones de dólares a la aplicación de leyes migratorias y dejó financiada a la agencia hasta el final del mandato Trump, lo que limita la capacidad del nuevo Congreso para ejercer control a través del presupuesto.

Ahora, frente a una reforma migratoria amplia, se debe ser realista. Cualquier ley, incluido un camino a la ciudadanía, necesita la firma del presidente o, si este la veta, el voto de dos tercios de ambas cámaras para anular ese veto.

El Senado también tiene la última palabra sobre quién llega a la Corte Suprema, el tribunal que decide muchos de los casos migratorios más importantes del país. Por eso las miradas están puestas en sus jueces de mayor edad, Clarence Thomas, 78 años, y Samuel Alito, de 76 años. A partir de enero, con al menos 54 senadores demócratas, cualquier nominación de Trump podría ser bloqueada.

Los gobernadores, la otra pieza del tablero

Los cambios más rápidos podrían sentirse en los estados. Los demócratas ganaron gubernaturas en Texas, Georgia, Nevada, Ohio e Iowa, y desde ese cargo se decide en buena medida hasta dónde colaboran la policía estatal y las cárceles con ICE.

Un detalle clave: Texas y Georgia, junto con Arkansas y Florida, tienen leyes que obligan a las cárceles locales a participar en el programa 287(g). Un gobernador no puede borrar una ley estatal por su cuenta; cambiarla depende de los representantes y senadores estatales, quienes tendrían que aprobar una nueva ley para eliminar esa obligación.

En el caso de Texas, Hinojosa ha criticado la Operación Estrella Solitaria, pero no ha dicho si la mantendrá. Lo que sí dejó claro es que, como gobernadora, no pondrá los recursos de Texas al servicio de las redadas migratorias del gobierno federal, porque considera que siembra miedo entre las familias.

Aun así, no gobernará sola. Los republicanos conservaron el control del Senado estatal, mientras que los demócratas se encaminan a la mayoría en la Cámara de Representantes local, según los resultados preliminares. En otras palabras, eso significa que cualquier cambio en las leyes migratorias del estado tendrá que pasar por una cámara en manos republicanas, e Hinojosa deberá buscar un equilibrio entre sus promesas de campaña y lo que esté dispuesto a aprobar el otro partido.

¿Qué dijeron los votantes?

Antes de la elección, la economía era la prioridad para los votantes latinos, y entre quienes apoyaban a candidatos demócratas, el 86% opinaba que la administración se estaba excediendo en materia de deportaciones, de acuerdo con el Pew Research Center.

Aun así, el resultado de las urnas dejó un mensaje con matices. El 60% de los votantes desaprobó la manera en la que ICE hace su trabajo, y, sin embargo, los republicanos conservaron una ligera ventaja cuando se trata de inmigración en general. Podría decirse que rechazar ciertas tácticas no equivale a pedir que se cambie todo el sistema.

¿Qué debes tener en cuenta desde hoy?

Si tienes un caso pendiente, nada de lo que pasó el martes lo modifica. Sigue asistiendo a tus citas y audiencias, mantén tus documentos en orden y no tomes decisiones apresuradas.

Ten cuidado también con quien te ofrezca trámites basados en una supuesta "nueva ley" o una "amnistía" por el resultado de las elecciones. Por ahora no existe ninguna ley o alivio nuevo, y este tipo de promesas suelen ser la puerta de entrada para fraudes.

El panorama político cambió anoche, pero las leyes van a otro ritmo. Lo más prudente es revisar tu situación con un abogado de inmigración de confianza y estar atento a lo que el nuevo Congreso y los nuevos gobernadores hagan a partir de enero.