Cada año, alrededor de 90,000 estudiantes inmigrantes indocumentados llegan al último grado de escuela en Estados Unidos; de ellos, aproximadamente 75,000 logran graduarse, según un informe publicado en febrero de 2026 por el Instituto de Política Migratoria (MPI, por sus siglas en inglés). Aunque estas cifras reflejan un importante logro educativo, miles de estos jóvenes enfrentan incertidumbre sobre su futuro académico y laboral debido a su estatus migratorio.  

Estos estudiantes han crecido en Estados Unidos, han asistido a sus escuelas y forman parte de sus comunidades, sin embargo, al graduarse, muchos descubren que las oportunidades para continuar sus estudios o acceder a empleos formales son más limitadas que para otros jóvenes.  

¿Por qué enfrentan hoy más incertidumbre que antes?  

El panorama ha cambiado en los últimos años debido a varias decisiones políticas que afectan directamente su futuro. Una de las principales razones es que el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que protegía de la deportación y permitía trabajar legalmente a algunos jóvenes inmigrantes, no acepta nuevos solicitantes desde 2017. Y aunque USCIS continúa recibiendo solicitudes, actualmente no puede aprobarlas debido a órdenes judiciales federales, por lo que en la práctica el programa no está disponible para nuevos beneficiarios  

El panorama educativo también se ha vuelto más incierto debido a cambios recientes en las leyes estatales, por ejemplo, Florida eliminó en 2023 la política que permitía a estudiantes indocumentados pagar matrícula estatal reducida, obligándolos a pagar tarifas mucho más altas.   

En otros estados también se han presentado iniciativas legislativas o demandas judiciales que buscan modificar o eliminar estos beneficios, lo que ha generado incertidumbre sobre su continuidad en distintas jurisdicciones  

A todo esto se suma que, en algunos lugares, el temor a operativos migratorios ha provocado más ausencias escolares, afectando el rendimiento académico y el bienestar emocional de los estudiantes, por lo que muchos de ellos se gradúan sin saber si podrán estudiar, trabajar o permanecer en el país.  

¿De dónde provienen y en qué estados viven la mayoría de estos estudiantes?  

De los cerca de 75,000 estudiantes que se gradúan cada año, el 77 %, es decir, unos 58,000, son latinos que provienen principalmente de cinco países: 

  • México: 21% 
  • Honduras: 15%  
  • Guatemala: 14% 
  • El Salvador: 9% 
  • Venezuela: 6%  

Los estudiantes están concentrados, principalmente, en 8 estados:  

  • Texas: 12,000 graduados al año (16 %). 
  • California: 11,000 (15 %). 
  • Florida: 8,000 (11 %). 
  • Nueva York: 4, 000 (5 %). 
  • Nueva Jersey: 3,000 (4 %). 
  • Maryland: 3,000 (4 %). 
  • Massachusetts: 3,000 (4 %).  
  • Virginia: 3,000 (4 %). 

¿Qué obstáculos enfrentan después de graduarse?  

Graduarse de la secundaria es un logro importante, pero no garantiza el acceso a la universidad o a un empleo estable. Muchos jóvenes sin estatus migratorio regular enfrentan obstáculos como no poder acceder a ayuda financiera federal; dificultades para pagar la universidad, restricciones legales para trabajar, falta de información sobre sus opciones, lo que hace que algunos abandonen sus estudios o trabajen en empleos con bajos salarios, a pesar de haber completado su educación secundaria.  

¿Existen opciones para acceder a educación superior gratuita en Estados Unidos?  

Existen varias opciones accesibles, incluso para estudiantes inmigrantes sin estatus legal:   

Colegios comunitarios: son instituciones públicas que ofrecen carreras técnicas cortas, certificaciones y programas de dos años, muchos de ellas tienen matrícula baja y algunos estados permiten que estudiantes indocumentados paguen tarifas reducidas. 

Programas de capacitación laboral gratuitos: entre los programas federales de capacitación laboral se encuentra Job Corps, una iniciativa financiada por el gobierno federal que ofrece formación técnica gratuita a jóvenes de bajos recursos en distintas áreas ocupacionales. 

Sin embargo, es importante aclarar que muchos programas federales, incluido Job Corps, exigen que el solicitante tenga autorización para trabajar en Estados Unidos. Por ello, no todas las personas sin estatus migratorio regular califican automáticamente. Antes de aplicar, es fundamental verificar los requisitos específicos de elegibilidad en cada estado o programa. 

¿Qué opciones migratorias pueden tener estos estudiantes? 

Dependiendo de la historia migratoria, la edad de ingreso al país, los antecedentes familiares y otras circunstancias personales, algunos jóvenes sin estatus migratorio podrían tener alternativas legales disponibles. Entre las posibles vías se encuentran: 

  • Petición familiar: si el estudiante tiene un padre o madre ciudadano estadounidense o residente permanente que pueda presentar una petición a su favor. 
  • Ajuste bajo la sección 245(i): para quienes estén amparados por una petición o certificación laboral presentada antes del 30 de abril de 2001 y cumplan los requisitos. 
  • Estatus Especial de Inmigrante Juvenil (SIJS): para menores que han sido víctimas de abuso, negligencia o abandono por parte de uno o ambos padres y cuentan con una orden válida de corte estatal. 
  • Visa U: disponible para víctimas de ciertos delitos que hayan cooperado con autoridades en la investigación o procesamiento del crimen. 
  • Visa T: dirigida a víctimas de trata de personas que cumplan con los requisitos establecidos por la ley. 
  • Asilo: para quienes puedan demostrar un temor fundado de persecución por motivos protegidos bajo la ley de inmigración. 
  • Estatus de Protección Temporal (TPS): si el país de origen ha sido designado por el Departamento de Seguridad Nacional y el solicitante cumple los criterios. 
  • Cancelación de deportación: en casos donde la persona se encuentra en proceso ante un juez de inmigración y reúne los requisitos de presencia física y perjuicio extremo a un familiar calificado. 
  • Parole in Place: para ciertos familiares inmediatos de miembros activos, veteranos o reservistas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. 

¿Cómo puede ayudar un abogado de inmigración?  

Para muchos de estos jóvenes, graduarse de la secundaria es solo el primer paso, pero también el inicio de muchas preguntas sobre su futuro, por eso el acompañamiento de un abogado de inmigración es clave, ya que puede revisar tu caso y determinar si existe alguna opción legal disponible, como una petición familiar, una solicitud de protección o algún otro beneficio migratorio.  

Además, contar con asesoría legal ayuda a evitar errores que podrían cerrar puertas en el futuro. Muchos estudiantes desconocen sus derechos o las alternativas que tienen, por lo que recibir orientación adecuada les permite tomar decisiones informadas, ya sea para continuar sus estudios, buscar empleo o iniciar un proceso migratorio. Un análisis legal individualizado es fundamental antes de presentar cualquier solicitud, ya que una aplicación incorrecta o prematura puede generar consecuencias migratorias adversas, incluyendo inadmisibilidad o la activación de las llamadas barras de 3 o 10 años por presencia ilegal. 

Más allá de los trámites, un abogado de inmigración también puede ayudar a construir un plan a largo plazo, lo que sin duda les da claridad y, sobre todo, tranquilidad en un momento de incertidumbre.