Las visas B1 y B2 siguen siendo uno de los principales termómetros para entender cómo se mueve el turismo internacional hacia Estados Unidos, especialmente en un momento marcado por la recuperación posterior a la pandemia, el cambio reciente en las políticas migratorias y la preparación del país para el Mundial de fútbol 2026. 

Por eso, a partir de cifras oficiales del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, por sus siglas en inglés), del Departamento de Estado (DOS, por sus siglas en inglés) y del Departamento de Comercio (DOC, por sus siglas en inglés), hago un análisis que busca evidenciar cómo cambiaron los ingresos de viajeros temporales durante la última década y qué nacionalidades ganaron más protagonismo.

Los datos revelan no solo el fuerte impacto que dejó la pandemia sobre el turismo y los viajes internacionales, sino también un cambio importante en el perfil de quienes viajan hacia EE. UU., donde América Latina comienza a ganar cada vez más peso dentro del flujo internacional.

Además, a través de esta investigación busco que podamos entender cómo el turismo sigue siendo el principal motor de movilidad hacia Estados Unidos y por qué eventos como el Mundial 2026 podrían convertirse en un punto clave para acelerar nuevamente la llegada de turistas.  

2017 a 2019, la mejor época para el turismo en EE. UU.  

De acuerdo con las cifras del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), desde 2017 y hasta 2019, Estados Unidos mantuvo uno de los niveles más altos de ingresos de viajeros con visas B1 y B2 de toda la última década, justamente en esos tres años, el país recibió cerca de 50 millones de ingresos anuales, sin embargo, el dato más importante es que el verdadero motor de ese flujo siempre fue la visa B2, asociada al turismo, visitas familiares y viajes temporales. 

Solo en 2019, por ejemplo, más de 43 millones de ingresos correspondieron a viajeros con visa B2, frente a apenas 5,8 millones con visa B1 de negocios, lo que se traduce en que, antes de la pandemia, cerca de nueve de cada diez ingresos bajo estas categorías provenían de personas que viajaban principalmente por turismo o visitas temporales, no por trabajo  este comportamiento ya mostraba que la movilidad internacional hacia EE. UU. dependía mucho más del turismo que de los viajes de negocios.  

Ya en 2020 comenzó el desplome, pues con el cierre de fronteras y las restricciones sanitarias producidas por la pandemia, que generaron la cancelación de vuelos, los ingresos cayeron un 54 % en un solo año; la visa B2 fue la más afectada pasando de más de 43 millones de ingresos en 2019 a cerca de 20 millones en 2020, pero el verdadero colapso llegó en 2021, cuando los ingresos turísticos bajaron hasta apenas 8,1 millones. 

En 2022, con la reapertura internacional y el regreso progresivo de los vuelos, los ingresos con visa B2 crecieron un 200 % en un solo año, mientras que los ingresos B1 aumentaron un 148 %, sin embargo, aunque la recuperación fue fuerte, nunca logró volver a los niveles registrados antes de la pandemia y aunque en 2023 los ingresos totales volvieron a superar los 41 millones, todavía seguían muy por debajo de los casi 50 registrados entre 2018 y 2019. 

Este es uno de los hallazgos más interesantes, porque después del efecto rebote de 2022 y 2023, la recuperación comenzó a perder fuerza y, en 2024, los ingresos totales cayeron un 12 %. Entre tanto, en 2025 volvieron a registrar una leve reducción del 2 %, esto sugiere que el crecimiento del turismo internacional hacia EE. UU. empezó a desacelerarse nuevamente.  

Para 2025, la visa B2 siguió dominando completamente el panorama, en ese año, más de 32 millones de ingresos fueron a través de esta vía, mientras que los ingresos B1 apenas superaron los 4.5 millones, lo que confirma que el turismo continúa siendo el principal impulsor de la movilidad temporal hacia Estados Unidos, pero no alcanza los casi 50 millones del inicio de la década.  

Por otro lado, la visa B1 cambió después de la pandemia pues antes de 2020, los viajes de negocios rondaban entre 5.3 y 5.8 millones anuales, pero después de la pandemia nunca volvieron realmente a esos niveles.  

Los ingresos de turistas previos al mundial de futbol 2026  

Aunque las cifras del año fiscal 2026 muestran una caída en los ingresos de viajeros con visas B1 y B2 hacia Estados Unidos, hay que aclarar que los datos todavía corresponden únicamente a los primeros meses del año fiscal con corte a febrero de 2026, por lo que el comportamiento del resto del año podría modificar el panorama final. 

A diferencia del año calendario, el año fiscal estadounidense comienza en octubre de 2025 y termina en septiembre de 2026, lo que significa que las cifras actuales recogen el comportamiento de los primeros meses: octubre, noviembre y diciembre de 2025, además de enero y febrero de 2026 y, hasta ahora, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) registra 789,051 ingresos con visa B1, 3,9 millones con visa B2 para un total de 4,7 millones. 

Si esa tendencia se mantuviera exactamente igual durante el resto del año fiscal, la proyección indica que 2026 podría cerrar con aproximadamente 11,4 millones de ingresos totales bajo estas visas y, de ese total; la visa B1 terminaría cerca de 1,9 millones, mientras que la visa B2 rondaría los 9,5 millones. Sin embargo, esa proyección tiene una limitación, porque todavía no incorpora el impacto que podría tener la Copa Mundial de la FIFA 2026, uno de los eventos internacionales con gran capacidad para mover el flujo turístico hacia Estados Unidos y que se disputará este junio y julio. 

Además, el Mundial coincidirá con los meses que normalmente tienen más movimiento internacional hacia Estados Unidos, que es mitad de año, algo que podría acelerar los ingresos durante el segundo semestre fiscal. 

Este evento podría convertirse en el factor que evite una caída aún mayor en los ingresos internacionales hacia Estados Unidos, especialmente en el turismo temporal y los viajes familiares, que dependen principalmente de la visa B2. 

América Latina gana terreno mientras cambia el perfil de quienes viajan a Estados Unidos 

La lista de principales nacionalidades que ingresan a Estados Unidos no solo muestra cuáles son las que más viajan al país, sino también cómo cambiaron los flujos migratorios y turísticos durante la última década. Además, permite ver cómo algunas regiones comenzaron a ganar protagonismo en los años previos al Mundial de 2026. 

Entre 2017 y 2019, el panorama fue relativamente estable. Durante ese periodo, Estados Unidos mantuvo prácticamente el mismo grupo de países liderando los ingresos internacionales: Canadá, México, Reino Unido, Japón, China, Corea del Sur, Brasil, Alemania, Francia e India. En esos años, Asia tenía un peso especialmente fuerte. China, Japón, Corea del Sur e India aparecían de manera constante entre las nacionalidades con más ingresos al país, reflejando el enorme impacto que tenían los viajeros asiáticos antes de la pandemia. 

Pero en 2020, con el cierre de fronteras por la pandemia del COVID-19, el mapa de viajeros hacia Estados Unidos cambió por completo. Ese año, México pasó a ocupar el primer lugar, superando a Canadá, aunque ambos países siguieron liderando la lista. 

Al mismo tiempo, comenzó a consolidarse otra tendencia importante: América Latina empezó a ganar mucho más espacio dentro del flujo de viajeros hacia EE. UU. Colombia apareció por primera vez entre las principales nacionalidades, junto a República Dominicana, Ecuador y Guatemala lo que podría estar relacionado con un periodo en el que muchos viajes estaban vinculados a reunificación familiar y conexiones migratorias. 

En 2021, aunque el turismo internacional seguía fuertemente afectado por la pandemia, la presencia latinoamericana continuó creciendo. Colombia volvió a aparecer entre las nacionalidades con más ingresos a Estados Unidos, mientras que Ecuador, República Dominicana y Guatemala mantuvieron relevancia dentro del flujo internacional. Mientras tanto, algunos países asiáticos empezaron a perder fuerza. China, que antes de la pandemia era una de las nacionalidades con más llegadas, comenzó a descender posiciones dentro del ranking. 

Entre 2022 y 2023, el turismo internacional empezó a recuperarse con mayor fuerza. Canadá y México retomaron el liderazgo, pero el mapa global ya había cambiado. India comenzó a ganar protagonismo y a subir posiciones dentro de la lista.  

Brasil también ha sido una de las nacionalidades más constantes durante la última década y se mantiene como uno de los mercados turísticos más importantes para Estados Unidos en América Latina. 

Para 2024 y 2025, el mapa de viajeros ya mostraba un cambio claro: América Latina se consolidaba cada vez más dentro del flujo internacional hacia EE. UU. México seguía liderando junto con Canadá, mientras Brasil mantenía una presencia estable y Colombia continuaba apareciendo entre las nacionalidades relevantes. 

Todo esto ocurre justo cuando Estados Unidos se prepara para recibir el Mundial de Fútbol de 2026. La tendencia podría anticipar un aumento importante del turismo regional, impulsado por el fútbol, la cercanía geográfica y la fuerte conexión cultural entre Estados Unidos y América Latina. 

Las esperas para visas antes del Mundial 2026 llegan a superar el año  

Otro de los datos que refleja el nuevo panorama de viajes hacia Estados Unidos es el tiempo de espera para obtener una visa B1/B2, justo en un momento en el que el turismo internacional todavía intenta recuperarse y el país se prepara para recibir el Mundial de Fútbol de 2026. 

Según las cifras más recientes del Departamento de Estado, (DOS), Canadá encabeza la lista con los mayores tiempos de espera para una cita de visa B1/B2, alcanzando hasta 14 meses. Le siguen Colombia, con 12 meses, y México, con cerca de 9,5 meses. India también aparece entre las naciones con más retrasos, con tiempos de espera de entre 7 y 8 meses. Varios de estos países coinciden, además, con las nacionalidades que más viajan a Estados Unidos o que han ganado protagonismo dentro del flujo internacional en los últimos años. 

México, por ejemplo, no solo lidera de manera constante los ingresos internacionales hacia EE. UU., sino que también enfrenta uno de los tiempos de espera más largos para obtener visas temporales. Colombia muestra un fenómeno similar: mientras gana cada vez más presencia dentro del flujo internacional hacia Estados Unidos, el tiempo para conseguir una cita B1/B2 ya alcanza un año completo. 

En contraste, varios países europeos y asiáticos mantienen tiempos mucho más bajos. Corea del Sur, Reino Unido, Francia, Alemania y Argentina registran esperas cercanas a apenas un mes, mientras que Japón ronda los dos meses y Brasil cerca de un mes y medio. 

Visas B1/B2 bajo Trump y Biden: cómo variaron los ingresos durante tres etapas políticas en Estados Unidos 

El comportamiento de las visas B1 y B2 entre 2017 y 2026 refleja tres momentos políticos y administrativos distintos en Estados Unidos: el primer mandato de Donald Trump, la administración de Joe Biden y el inicio del segundo periodo de Trump. Aunque factores externos como la pandemia influyeron de manera determinante en algunos años, las cifras también permiten observar cómo los cambios en el enfoque migratorio coincidieron con variaciones importantes en los ingresos de visas temporales de turismo y negocios. 

Durante el primer mandato de Trump, entre 2017 y 2019, las cifras se mantuvieron relativamente estables e incluso registraron crecimiento moderado. El total combinado pasó de 46,4 millones a 49,8 millones de visas, un aumento cercano al 7,3% respecto al inicio del periodo. Sin embargo, en 2020 se produjo un desplome histórico debido a la pandemia de COVID-19, cuando las restricciones sanitarias globales y el cierre parcial de operaciones consulares redujeron los ingresos en más de 26 millones de visas frente al año anterior. 

Con la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca, el sistema comenzó una recuperación gradual. Aunque 2021 marcó el punto más bajo de toda la serie por los efectos aún vigentes de la pandemia, entre 2022 y 2024 se registró un fuerte repunte impulsado por la reapertura internacional, la normalización de los servicios consulares y la reducción de atrasos administrativos. Para 2023, el total combinado ya superaba los 41 millones de visas emitidas, acercándose nuevamente a niveles previos a la emergencia sanitaria. 

En contraste, los datos de 2025 y lo corrido de 2026 muestran una nueva contracción significativa durante el segundo mandato de Donald Trump, especialmente en las visas de turismo y negocios B1/B2. Mientras en 2025 la reducción todavía era moderada, con caídas de 1 % en B1 y 2 % en B2, en 2026 se produjo un descenso abrupto que rompió la tendencia de recuperación observada durante los años posteriores a la pandemia. Las visas B1 pasaron de 4,59 millones a apenas 789 mil, una reducción cercana a 3,8 millones de documentos (-83 %). En el caso de las B2, la caída fue aún más pronunciada: de 32 millones a 3,9 millones, es decir, cerca de 28 millones menos (-88 %). 

El tamaño de la reducción llama particularmente la atención porque supera incluso los niveles de contracción registrados durante la emergencia sanitaria de COVID-19. A diferencia de 2020 y 2021, cuando existían cierres de fronteras y suspensión parcial de operaciones consulares en todo el mundo, en 2026 la caída ocurre en un contexto internacional mucho más normalizado en materia de movilidad y turismo. Esto ha llevado a que parte del análisis se enfoque en el posible impacto del entorno político y migratorio impulsado desde Washington. 

Diversos expertos y sectores vinculados a la movilidad internacional sostienen que las políticas migratorias no solo afectan los procesos legales de inmigración permanente, sino también la percepción global sobre qué tan accesible o riesgoso puede ser viajar a Estados Unidos. El endurecimiento del discurso oficial, el aumento de revisiones de antecedentes, la expansión de controles de seguridad y las políticas de verificación más estrictas pueden generar un efecto disuasivo incluso sobre viajeros temporales que buscan ingresar legalmente por motivos de turismo, negocios o visitas familiares. 

A esto se suma un factor de percepción internacional. En escenarios donde predominan mensajes políticos centrados en deportaciones masivas, vigilancia migratoria y mayores restricciones, algunos potenciales viajeros pueden optar por posponer o cancelar planes de viaje por temor a enfrentar demoras, interrogatorios más intensos, cancelaciones de visa o dificultades en puertos de entrada. En el caso de las visas B1/B2, donde gran parte de los solicitantes son visitantes temporales sin intención migratoria permanente, la confianza en el sistema y la percepción de trato justo suelen ser elementos clave para mantener altos niveles de demanda. 

También es posible que el descenso refleje un efecto combinado entre menor demanda y procesos consulares más restrictivos. Un aumento en los estándares de revisión, tiempos de espera más largos o mayores tasas de negación pueden reducir considerablemente el volumen final de visas emitidas. Aunque los datos por sí solos no permiten atribuir toda la caída exclusivamente a las políticas migratorias de la administración actual, sí muestran una correlación clara entre el endurecimiento del enfoque migratorio en 2025-2026 y el desplome en las cifras de visas temporales. 

El debate que surge a partir de estas cifras va más allá de la inmigración irregular. Analistas económicos y sectores ligados al turismo, aerolíneas, hotelería y comercio internacional han advertido históricamente que una reducción sostenida en visitantes extranjeros puede tener consecuencias económicas importantes para Estados Unidos. Las visas B1 y B2 representan una parte significativa de la movilidad internacional hacia el país, por lo que cambios drásticos en su comportamiento suelen interpretarse como un indicador del impacto que pueden tener las decisiones políticas sobre la imagen y competitividad internacional de Estados Unidos como destino de negocios y turismo.