En apenas un año, la maquinaria aérea utilizada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) experimentó una expansión sin precedentes. Un informe del monitor independiente ICE Flight Monitor, elaborado por Human Rights First, documentó que las operaciones aéreas vinculadas a la detención y deportación de inmigrantes alcanzaron niveles históricos, con 1.794 vuelos, con corte a marzo de este año, lo que representa un incremento del 122 % frente al mismo mes del año anterior. 

 

Pero el dato más llamativo no es únicamente el aumento de los vuelos internacionales de deportación. La investigación reveló que el mayor crecimiento ocurrió dentro de Estados Unidos, donde los llamados "shuffle flights" traslados de personas detenidas entre centros de detención, aumentaron 147 % en solo doce meses. Esta práctica dificulta que los inmigrantes mantengan contacto con sus abogados y familiares, al tiempo que complica el seguimiento de sus procesos migratorios.  

El informe también mostró que ICE opera hoy una infraestructura aérea mucho más robusta que la observada en 2025: más aviones chárteres, más rutas y más países de destino.  

Aunque el gobierno sostiene que estas operaciones forman parte de la aplicación de las leyes migratorias, el crecimiento del sistema ha intensificado el debate sobre la transparencia, el debido proceso y el impacto que estas prácticas tienen sobre miles de inmigrantes bajo custodia. 

ICE amplió su red global de deportaciones 

Los vuelos internacionales de deportación de ICE han mantenido una tendencia ascendente desde 2020, pero el mayor salto se produjo en 2025. Ese año se registraron 2,202 vuelos de deportación, frente a los 1,564 de 2024, lo que representa un incremento cercano al 41 % en apenas un año. Además, marca el nivel más alto desde que el programa ICE Flight Monitor comenzó a recopilar estos datos en 2020. 

Al observar el comportamiento de los últimos doce meses, también se aprecia que la actividad no solo aumentó, sino que se mantuvo elevada. Tras un repunte entre mayo y agosto de 2025, cuando los vuelos alcanzaron un pico cercano a los 240 en un solo mes, la cifra descendió durante el cierre del año, pero continuó por encima de los niveles registrados a comienzos de 2025. En los tres primeros meses de 2026, el número ya alcanzaba los 600 vuelos de deportación y fue, precisamente, durante el mes de marzo que el número de vuelos volvió a repuntar, lo que sugiere que el incremento no respondió a una operación puntual, sino a una estrategia permanente de intensificación de las deportaciones. 

 

¿Qué muestran los datos de marzo de 2026? 

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizó 225 vuelos a 46 países y duplicó su capacidad aérea en un año. Las cifras recopiladas por el ICE Flight Monitor muestran que la operación aérea de la agencia alcanzó en marzo de 2026 una escala sin precedentes.  

El informe sostiene que ICE ya no funciona únicamente como un organismo encargado de ejecutar deportaciones, sino como una amplia infraestructura logística dedicada al traslado de inmigrantes dentro y fuera de Estados Unidos. Solo durante marzo de 2026 realizó 225 vuelos internacionales de deportación1.225 vuelos domésticos de traslado conocidos como shuffle flights y una operación diaria de 54 aeronaves chárter, más del doble de las 23 utilizadas en marzo de 2025. 

Los vuelos de marzo de 2026 hechos por ICE superan los 135 vuelos de marzo de 2025 y los 133 del mismo mes de 2024. Durante marzo de 2026, ICE realizó vuelos hacia 46 países, frente a los 18 destinos registrados en el mismo mes de 2025. Guatemala y Honduras continuaron siendo los principales receptores, concentrando el 41 % de todos los vuelos internacionales.  

Entre los principales destinos de deportación durante marzo de 2026 se destacaron Guatemala (49 vuelos), Honduras (43), México (25), El Salvador (15), Venezuela (11), Colombia (9), Ecuador (8) y Nicaragua (8), seguidos por República Dominicana, Brasil, Perú y otros países de América Latina, África, Asia y Europa.  

La expansión del número de rutas, aeronaves y países de destino evidenciaría el fortalecimiento de una red de deportaciones con capacidad de operar a escala continental y global, impulsada por el incremento de los arrestos y la detención de inmigrantes bajo la administración Trump. 

 

 

Cada vez más inmigrantes son movidos dentro de Estados Unidos 

Una de las conclusiones más relevantes del informe de Human Rights First ICE Flight Monitor es que el mayor cambio en la estrategia de ICE no está ocurriendo únicamente en las deportaciones internacionales, sino dentro del propio territorio estadounidense. Los llamados "shuffle flights", vuelos utilizados para trasladar inmigrantes entre centros de detención registraron un aumento de aproximadamente 147 % en el último año, lo que refleja que la agencia está recurriendo cada vez más a la movilidad constante de los detenidos como parte de su operación diaria.  

El análisis define los traslados nacionales como el transporte de personas en aviones fletados por ICE y aeronaves de la Guardia Costera de EE. UU. entre centros de detención estadounidenses, incluyendo Puerto Rico o la Base de Guantánamo, y centros de deportación ubicados en Phoenix, Arizona; Alexandria, Luisiana, y El Paso y Harlingen, Texas.  

En marzo de 2026 se produjeron 1,225 vuelos aleatorios, lo que marca un 147 por ciento más que los 495 vuelos de marzo de 2025.  

El estudio nos permite observar un cambio de tendencia muy marcado en la política de detención migratoria de ICE. Entre 2020 y gran parte de 2024, el número de vuelos de traslados internos ("shuffle flights") se mantuvo relativamente estable, con fluctuaciones mensuales que, en la mayoría de los casos, oscilaron entre los 150 y 500 vuelos.  

Sin embargo, a partir de los primeros meses de 2025 la curva cambia de forma abrupta y comienza un crecimiento acelerado que culmina en un máximo histórico durante los primeros meses de 2026, cuando los traslados domésticos superan los 1,200 vuelos mensuales, lo que permite concluir que no se trata de un aumento gradual, sino de una expansión rápida y sostenida de esta práctica. 

Los vuelos domésticos han dejado de ser un mecanismo complementario para convertirse en una pieza central del sistema de detención migratoria. Esto coincide con el aumento de arrestos migratorios registrado durante el segundo mandato del presidente Trump y con la necesidad de redistribuir constantemente a los detenidos entre centros con diferente capacidad.  

El auge de los vuelos internos enciende las alertas sobre el debido proceso  

Esta tendencia coincide con una investigación publicada por The Marshall Project, que documentó cómo un número creciente de inmigrantes es trasladado repetidamente entre distintos estados y centros de detención sin aviso previo. Dicha investigación describe casos en los que familiares y abogados pasan horas o días sin poder localizar a las personas bajo custodia de ICE, mientras estas son movidas de una instalación a otra antes de enfrentar nuevas audiencias o incluso su deportación.  

Para organizaciones como Human Rights First, estos traslados constantes tienen consecuencias que van mucho más allá de la logística. Sostienen que alejan a los inmigrantes de sus abogados y familiares, dificultan la preparación de su defensa, generan periodos en los que resulta prácticamente imposible conocer su ubicación y reducen la supervisión sobre las condiciones de detención.  

The Marshall Project afirma que los rápidos cambios de centro dificultan la presentación de recursos judiciales, ya que muchas acciones legales deben interponerse en la jurisdicción donde la persona permanece detenida. Cuando un inmigrante es trasladado varias veces en pocos días, el caso puede cambiar continuamente de tribunal, complicando la estrategia de defensa y, en algunos casos, dejando a los detenidos incomunicados justo cuando deben tomar decisiones que pueden definir el futuro de su proceso migratorio.  

En respuesta a estas críticas, ICE ha rechazado que los traslados sean utilizados para "perjudicar" a los detenidos y sostiene que todos los inmigrantes reciben el debido proceso, que los movimientos responden a necesidades operativas y que los familiares y representantes legales pueden localizarlos mediante el sistema oficial de búsqueda de detenidos.  

¿Cómo operan los vuelos de ICE?  

Detrás del aumento de los vuelos de deportación y de los traslados internos existe una infraestructura aérea que no depende exclusivamente de aeronaves del gobierno. De acuerdo con el informe el ICE Flight Monitor, las operaciones de control migratorio en Estados Unidos se realizan principalmente mediante vuelos chárter de ICE Air, aunque también participan aeronaves de la Guardia Costera de Estados Unidos y, en algunos casos, aerolíneas internacionales que apoyan determinadas etapas del proceso de deportación.   

Estas operaciones incluyen no solo los vuelos que trasladan inmigrantes fuera del país, sino también los movimientos entre centros de detención, las conexiones, las escalas para reabastecimiento de combustible y los vuelos de regreso de las aeronaves. 

El crecimiento de esta red aérea también implica un incremento importante en los recursos destinados a la política migratoria. En una ficha informativa sobre ICE Air Operations, la propia agencia señaló que un vuelo chárter de alta seguridad puede costar entre US$6,929 y US$26,795 por hora, dependiendo del tipo de aeronave y de los requerimientos de seguridad.  

Estas cifras ayudan a dimensionar el impacto del aumento documentado por Human Rights First: solo en marzo de 2026 se registraron 1,794 vuelos relacionados con operaciones migratorias, un promedio cercano a 56 vuelos diarios, realizados por 54 aeronaves chárter distintas.  

Costos estimados de operación ICE Air 

Aunque el gobierno no divulga el costo específico de cada misión, las tarifas oficiales de ICE permiten hacer una estimación. Bajo un escenario intermedio, asumiendo una duración promedio de tres horas por vuelo y un costo horario dentro del rango oficial, las operaciones aéreas de ese solo mes (marzo) habrían representado un gasto cercano a US$90 millones, equivalente a casi US$3 millones diarios destinados únicamente al componente aéreo de la política migratoria. Se trata de una estimación basada en los costos publicados por la propia agencia, que permite dimensionar la magnitud de los recursos invertidos en estas operaciones. 

Una investigación de Reuters también apunta en esa dirección. El medio recopiló declaraciones del director interino de ICE ante el Congreso, quien indicó que el costo promedio de los vuelos chárter de deportación había aumentado de aproximadamente US$8,577 por hora a cerca de US$17,000 por hora. Según esa misma información, un vuelo internacional típico transporta alrededor de 135 personas y tiene una duración promedio de cinco horas, lo que equivale a un costo aproximado de US$85,000 por operación. 

 La comparación entre los costos históricos reportados por Reuters y las tarifas oficiales actuales de ICE muestra que las operaciones aéreas de deportación se han vuelto considerablemente más costosas. Si hace pocos años un vuelo chárter promediaba alrededor de US$8,577 por hora, hoy el costo puede alcanzar cerca de US$17,000 por hora e incluso llegar hasta US$26,795 en misiones de alta seguridad. Esto sugiere que el incremento en el número de vuelos no solo representa una expansión operativa, sino también un aumento significativo en los recursos públicos destinados a la ejecución de la política migratoria, durante el segundo mandato del presidente Trump. 

Costos estimados de operación de ICE Air 

Aunque el gobierno no divulga el costo específico de cada misión, las tarifas oficiales de ICE permiten hacer una estimación. Bajo un escenario intermedio, asumiendo una duración promedio de tres horas por vuelo y un costo horario dentro del rango oficial, el conjunto de las operaciones aéreas realizadas por ICE durante marzo de 2026 (incluyendo vuelos internacionales de deportación, traslados internos entre centros de detención, conexiones y otras misiones logísticas) habría representado un gasto cercano a US$90 millones, equivalente a casi US$3 millones diarios destinados únicamente al componente aéreo de la política migratoria. Se trata de una estimación basada en los costos publicados por la propia agencia, que permite dimensionar la magnitud de los recursos invertidos en estas operaciones. 

Una investigación de Reuters también apunta en esa dirección. El medio recopiló declaraciones del director interino de ICE ante el Congreso, quien indicó que el costo promedio de los vuelos chárter de deportación había aumentado de aproximadamente US$8,577 por hora a cerca de US$17,000 por hora. Según esa misma información, un vuelo internacional típico transporta alrededor de 135 personas y tiene una duración promedio de cinco horas, lo que equivale a un costo aproximado de US$85,000 por operación

Tomando como referencia ese costo promedio por vuelo, solo los 225 vuelos internacionales de deportación realizados por ICE durante marzo de 2026 habrían representado un gasto cercano a US$19,1 millones. Esta cifra corresponde exclusivamente a las misiones de deportación internacional y no incluye los más de 1,500 vuelos adicionales de traslados internos y otras operaciones aéreas contabilizadas durante ese mismo mes. 

La comparación entre los costos históricos reportados por Reuters y las tarifas oficiales actuales de ICE muestra que las operaciones aéreas de deportación se han vuelto considerablemente más costosas. Si hace pocos años un vuelo chárter promediaba alrededor de US$8,577 por hora, hoy el costo puede alcanzar cerca de US$17,000 por hora e incluso llegar hasta US$26,795 en misiones de alta seguridad. Esto sugiere que el incremento en el número de vuelos no solo representa una expansión operativa, sino también un aumento significativo en los recursos públicos destinados a la ejecución de la política migratoria durante el segundo mandato del presidente Trump. 

  

 

¿Qué ha pasado con la apuesta del DHS de tener una flota propia de aviones para deportaciones? 

En diciembre de 2025, la agencia firmó un contrato cercano a los US$140 millones para adquirir seis aviones Boeing 737 destinados exclusivamente a operaciones migratorias. Según el propio DHS, la inversión permitirá reducir la dependencia de compañías privadas de vuelos chárter, optimizar las rutas y generar ahorros estimados en US$279 millones, gracias a una programación más eficiente. 

Sin embargo, esa transición aún no se ha materializado. Hasta el momento, no existe evidencia de que las aeronaves hayan sido entregadas o incorporadas al servicio. Ni el DHS ni ICE han informado oficialmente que los aviones hayan sido certificados o puestos en operación, por lo que la expansión documentada por Human Rights First durante marzo de 2026 con 1,794 vuelos de control migratorio y un aumento del 122 % frente al mismo mes del año anterior se produjo utilizando, casi en su totalidad, aeronaves alquiladas a empresas privadas. 

Este punto es muy relevante porque significa que ICE rompió todos sus récords operativos sin contar todavía con una flota propia. Durante décadas, la agencia ha dependido del modelo de vuelos chárter, en el que contratistas privados suministran las aeronaves, las tripulaciones, el mantenimiento y buena parte de la logística necesaria para ejecutar deportaciones y traslados entre centros de detención.  

No obstante, especialistas en aviación y exfuncionarios de ICE han advertido que operar una flota gubernamental también implica nuevos desafíos. A diferencia del esquema actual, el gobierno tendría que asumir costos permanentes de mantenimiento, combustible, seguros, certificaciones, hangares y contratación de pilotos y tripulaciones, incluso cuando los aviones permanezcan en tierra. 

Pareciera que el proyecto enfrenta un reto operativo y es que el gobierno adquirió las aeronaves antes de planificar completamente cómo administrará la infraestructura aérea propia. 

Si finalmente los Boeing 737 entran en servicio, ICE podría programar vuelos con mayor frecuencia, reducir la dependencia de operadores privados y ampliar su capacidad logística para ejecutar deportaciones y traslados internos. No obstante, ese escenario dependerá de factores como la disponibilidad de recursos.