Hablar de la Patrulla Fronteriza debería ser sinónimo de guardianes de la seguridad, pero para cientos de inmigrantes en Estados Unidos, su presencia significó el final. Durante los últimos años, agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) han estado vinculados con centenares de muertes ocurridas tanto en la frontera como en el interior de Estados Unidos y aunque su operación se restringe a las zonas de frontera de EE. UU. y 100 millas alrededor, estos límites han sido desdibujados.
Y es que no son muertes aisladas, estos fallecimientos han ocurrido durante detenciones; persecuciones, operativos de vigilancia, incidentes médicos bajo custodia y en algunos casos, tiroteos. Lo que agrava la situación es que detrás de cada cifra hay un nombre, una familia y una historia interrumpida.
Para no ir tan lejos, en enero de 2026, dos tragedias sacudieron a Estados Unidos, precisamente en Minneapolis, Minnesota; Alex Pretti, un enfermero de 37 años, y Renée Good, una madre de familia, murieron durante operativos del CBP. Estos fallecimientos ocurrieron en una ciudad que no está en la frontera, lo que generó protestas y fuertes críticas sobre la presencia de agentes federales en lugares donde normalmente no operan.
A raíz de estos hechos surge la necesidad de preguntar: ¿cuántas personas han perdido la vida en encuentros con CBP en los últimos años? ¿Dónde han ocurrido?, ¿de qué países eran las personas?, entre otros cuestionamientos que dejan estos hechos.
De acuerdo con registros de organizaciones que monitorean el uso de la fuerza de las autoridades fronterizas, las cifras revelan un patrón sostenido de muertes año tras año, principalmente en estados fronterizos, pero también en el interior del país. Según la base de datos de la Coalición de Comunidades de la Frontera Sur (SBCC, por sus siglas en inglés), entre enero de 2020 y principios de 2026, al menos 250 personas han muerto tras encuentros con CBP, siendo 2021 el año con más muertes registradas.
Por eso, tras todo este panorama, este informe busca analizar un panorama claro de estos fallecimientos, explicando dónde han ocurrido, cuáles eran las nacionalidades de las víctimas y cómo la presencia de CBP en ciudades del interior, como, por ejemplo, Minneapolis, ha aumentado el riesgo de tragedias, evidenciando la necesidad de revisar la forma en que operan estas agencias fuera de las fronteras y endureciendo los filtros de admisión y formación para quienes la integran.
Muertes y encuentros con CBP: un panorama por años

Entre 2020 y principios de 2026 se registraron 250 muertes relacionadas con encuentros con agentes de CBP, según datos de la Coalición de Comunidades de la Frontera Sur (SBCC). Estas cifras muestran una tendencia que, aunque ha variado año tras año, refleja la persistencia de incidentes fatales en la frontera y en algunos casos, en el interior del país.
Los datos son contundentes: el año con más muertes registradas fue 2021, con 58 muertes, coincidiendo con un periodo de alta presión migratoria tras la salida de Donald Trump en su primera presidencia y la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca; a partir de ese año, las cifras comenzaron a disminuir: 47 en 2022, 45 en 2023; 38 en 2024 y 25 en 2025 y para principios de 2026 se tiene un registro, hasta ahora, de 2 muertes, sin embargo, no existe un año en que no se hayan registrado fallecimientos.
En paralelo, los reportes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) sobre el número de encuentros con personas muestran que desde 2023 hasta 2026 se registraron casi 6,9 millones, lo cual nos ayuda a dimensionar la cantidad de personas y en especial inmigrantes, que tienen contacto con agentes de esta agencia.
En 2023 se registraron más de 3,2 millones de interacciones, en 2024 la cifra bajó a cerca de 2,9 millones, en 2025 cayó a menos de 700 mil y, en lo que va de 2026, ronda apenas los 91 mil y aunque las interacciones han disminuido de forma sostenida, las muertes vinculadas a estos operativos no han desaparecido. Si bien, numéricamente son pocas en comparación con el total, cada caso tiene un impacto profundo, sobre todo cuando ocurren lejos de la frontera, en ciudades como Minneapolis, donde la presencia de estas agencias no suele ser habitual.
Los datos entonces revelan que la mayoría de los encuentros y las muertes se concentran en los estados fronterizos, pero se registran casos excepcionales en el interior del país cual evidenciando cómo la presencia de CBP fuera de su territorio tradicional puede tener consecuencias graves.
Mexicanos, quienes más han perdido la vida en encuentros con CBP
Al revisar los 250 casos de muertes registradas entre 2020 y principios de 2026 en encuentros con agentes del CBP, se observa que las víctimas provienen de distintos países, aunque hay una clara concentración en ciertas nacionalidades, especialmente en Centroamérica.
La más afectada sin duda es México, con 74 personas fallecidas, lo que refleja, por un lado, la cercanía geográfica con la frontera Sur y, por el otro, el alto número de interacciones que los agentes mantienen en las zonas que rodean a su vecino país.
Le siguen los ciudadanos de Estados Unidos, con 38 muertes, lo que demuestra que no solo los migrantes extranjeros están en riesgo, sino que los encuentros fatales también pueden ocurrir dentro del propio país, en contextos de detención o persecución.
Entre las nacionalidades centroamericanas con afectación, destacan Guatemala con 25 y Honduras 19, le siguen Ecuador con 9 muertes y Nicaragua con 7, mostrando que los flujos migratorios desde América Latina tienen un impacto directo en los incidentes con la Patrulla Fronteriza.
En 63 casos, la nacionalidad de la persona fallecida no se pudo determinar, lo que evidencia las limitaciones de los registros, la dificultad de recopilar información completa en estos encuentros y el reto que tienen las autoridades migratorias para trabajar en procedimientos que permitan obtener caracterizaciones completas.
Otras nacionalidades registradas incluyen a Cuba con 3 fallecimientos, Venezuela con 3, Angola, Haití, Bangladesh y Colombia con 2 y República Dominicana con 1, lo nos permite entrever que, aunque sea un menor número, los encuentros fatales también afectan a personas provenientes de regiones más lejanas.
Texas, el estado donde más han ocurrido muertes en encuentros con CB

Los datos sobre la ubicación de las 250 muertes relacionadas con encuentros de personas con agentes de la Patrulla Fronteriza muestran que no todas ocurrieron en un mismo lugar, aunque hay zonas claramente más afectadas que otras.
Al observar la distribución geográfica de estos casos registrados entre 2020 y principios de 2026, se puede ver cómo la mayor parte de los hechos fatales suceden en estados cercanos a la frontera Sur de Estados Unidos, donde la actividad de la agencia es más intensa, pero también se reportan casos en estados del interior y en zonas que no están directamente vinculadas a cruces fronterizos.
Texas aparece como el estado con más muertes, con 125 personas fallecidas, lo que representa casi la mitad del total, si analizamos bien, esta concentración corresponde a la gran cantidad de interacciones entre migrantes y agentes de CBP que ocurren en esa frontera, donde millones de encuentros se registran cada año.
Le siguen Arizona con 48 y Nuevo México con 37, estados que también forman parte del corredor principal de paso hacia el interior del país. Por su parte, California registra 26 muertes, sumando así la mayoría de los casos dentro de los estados que comparten frontera con México.
Sin embargo, las muertes no se limitan solo a la frontera Sur de EE. UU. En el norte y el interior de Estados Unidos también se han documentado fallecimientos en encuentros con agentes federales. Por ejemplo, Nueva York presenta 3 casos, Vermont 2, Maine 2, mientras que Florida, Washington y Virginia registran uno cada uno. Esto muestra que, aunque los fallecimientos son más frecuentes en la frontera, hay personas que han perdido la vida en encuentros con CBP en lugares muy alejados de las fronteras.
En el caso de Minnesota, en Minneapolis se registran 2 muertes vinculadas a operativos federales de inmigración que se realizan lejos de la frontera tradicional, generando un debate público amplio sobre la presencia de agentes federales en el interior del país y su nivel de intervención en comunidades cotidianas.
Como lo mencioné al inicio de esta investigación, estos incidentes incluyen las muertes de Alex Pretti y Renée Good, que ocurrieron en medio de la denominada Operation Metro Surge, un despliegue masivo de agentes de ICE y CBP en Minneapolis que provocó protestas y cuestionamientos sobre el uso de la fuerza en zonas no fronterizas.
También aparece un caso registrado ocurrido en el lado mexicano del Río Grande, lo que puede reflejar muertes en zonas fronterizas en territorio mexicano o incidentes reportados por organizaciones civiles a lo que se suma una zona desconocida que indica la falta de datos precisos para algunas situaciones.
En conjunto, estos datos señalan que, aunque la mayor parte de las muertes en encuentros con CBP se concentra en estados fronterizos como Texas, Arizona, Nuevo México y California, también existen casos significativos en estados del interior que ponen en evidencia el alcance nacional de los operativos y las consecuencias que pueden tener incluso lejos de las líneas fronterizas.
No es la primera vez que CBP está en ciudades del interior del país
Aunque la mayoría de las muertes relacionadas con CBP ocurren cerca de la frontera sur, los datos muestran que la agencia también ha estado presente en ciudades del interior de Estados Unidos, donde se han registrado encuentros y, en algunos casos, incidentes graves. Esta presencia no puede analizarse de manera aislada, sino dentro de un marco institucional más amplio marcado por cambios recientes en la estructura y el alcance operativo de las agencias migratorias federales.
Según registros de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), entre 2020 y 2025, CBP realizó operativos en varias ciudades que no tienen fronteras internacionales, lo que evidencia que su presencia dentro del país no es un hecho aislado. En 2020, estas ciudades incluyeron Aurora, Illinois; Buffalo, Nueva York; Chicago, Illinois; Dayton, Ohio; Detroit, Míchigan; Gettysburg, Pensilvania; Louisville, Kentucky; Maine, Maine; Miami, Florida; Minneapolis, Minnesota; Filadelfia, Pensilvania; Portland, Oregón; Seattle, Washington; Whitefish, Montana; y Washington D. C., mostrando un despliegue federal amplio que abarcó estados del noreste, medio oeste y noroeste, lejos de la frontera sur.
Y es que en el último año el gobierno federal impulsó una reconfiguración del liderazgo migratorio. En 2025, más de 25 jefes y altos mandos de CBP fueron nombrados en oficinas y estructuras operativas vinculadas a ICE, una decisión que fortaleció la coordinación entre ambas agencias y difuminó aún más la línea entre el control fronterizo y la aplicación de la ley migratoria en el interior del país. A esto se sumó una disposición administrativa adoptada también en ese año, que amplió de facto la presencia de CBP más allá del límite tradicional de las 100 millas desde la frontera, permitiendo que agentes participaran en operativos, apoyo táctico y acciones conjuntas en grandes ciudades del interior, con operativos reportados en Charlotte, Carolina del Norte, y Nueva York. Aunque el marco legal de esta autoridad ha sido históricamente debatido, la medida consolidó una práctica que ya venía ocurriendo de manera intermitente desde años anteriores. Esto confirma que las acciones de la agencia no se limitan a la frontera y pueden ocurrir en cualquier lugar del país bajo determinadas directrices federales.
Y aunque muchos de estos encuentros no resultan fatales, los casos de Minneapolis en 2020, tras el asesinato de George Floyd, y los dos fallecimientos registrados en 2026 muestran que cuando se presentan incidentes graves el impacto es significativo, generando preocupación en las comunidades, movilizaciones masivas y cuestionamientos sobre los límites de la autoridad federal dentro de ciudades que no son fronterizas. En conjunto, este patrón refuerza la idea de que la expansión de CBP hacia el interior del país responde a una estrategia sostenida, con implicaciones directas para los derechos civiles, la gobernanza local y la relación entre autoridades federales y comunidades inmigrantes.
La frontera se convierte en tribunal y exigencia de rendir cuentas
El registro de demandas y quejas formales contra la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, CBP, recopilado por la ACLU, refuerza la idea de que los encuentros fatales y los abusos documentados no son hechos aislados, sino parte de un patrón más amplio que se repite en distintos puntos del país, casos en los que agentes recurrieron a golpes, persecuciones violentas o armas de fuego en contextos donde no se identificaba una amenaza inmediata.
De acuerdo con estos registros, CBP opera con un amplio margen de discrecionalidad para emplear la fuerza durante sus operativos, lo que ha permitido prácticas cuestionadas por tribunales y organismos de Derechos Humanos; en varios de los casos documentados, las personas afectadas ya estaban bajo control de los agentes o no representaban un riesgo, lo que derivó en acciones legales posteriores.
Los datos divulgados por esta organización muestran claramente que Texas y Washington encabezan la lista con diez demandas cada uno, seguidos por Ohio con ocho y California con siete y es que no se trata únicamente de estados fronterizos, sino de territorios donde la presencia y las operaciones de CBP han generado cuestionamientos persistentes por el uso de la fuerza.
Entonces analicemos el caso de Texas: este es el estado con mayor número de muertes registradas en encuentros con CBP y al mismo tiempo, es uno de los que concentra más acciones legales.
Los otros estados de la frontera sur como Arizona, Nuevo México y California, también reúnen varias demandas, lo que permite ver que entre más operativos realiza CBP, más quejas y reclamos se presentan por su forma de actuar.
Sin embargo, el mapa de demandas va más allá de la frontera y se extiende a estados del interior de EE. UU. como Minnesota, Ohio, New York, Indiana, Nebraska y New Hampshire, los cuales aparecen en el registro evidenciando una vez más que los cuestionamientos a CBP se extienden a zonas donde su presencia resulta menos habitual y por lo tanto, más controvertida.
La aparición de Washington D. C., con seis demandas, permite ver que las exigencias para que CBP rinda cuentas sobre el uso excesivo de la fuerza, ha llegado hasta el corazón de Estados Unidos.
Entre fronteras y ciudades: un mapa de muertes con CBP
El análisis de los datos muestra que, desde 2020 hasta principios de 2026, los encuentros entre personas y agentes de CBP han tenido consecuencias fatales en al menos 250 casos, con un año especialmente letal en 2021, cuando 58 personas perdieron la vida. Aunque el número ha ido disminuyendo en años recientes, cada pérdida sigue recordándonos el riesgo que implican estos operativos.
En cuanto a nacionalidades, la mayoría de las víctimas son de México, con 74 casos, y de países centroamericanos como Guatemala, con 25, y Honduras, con 19. A estas cifras se suman 38 ciudadanos estadounidenses que también fallecieron en estos encuentros. En 63 casos no fue posible determinar la nacionalidad de las personas fallecidas y aunque los inmigrantes son los más afectados, cualquier persona puede verse involucrada en incidentes fatales durante interacciones con la agencia.
Las muertes se concentran principalmente en estados fronterizos como Texas, con 125 casos, Arizona con 48, Nuevo México con 37 y California con 26. No obstante, también se registran muertes en ciudades del interior del país, entre ellas Minneapolis, Nueva York, Miami y Seattle, lo que evidencia que CBP ha operado fuera de la frontera de manera recurrente.