Mientras Estados Unidos se prepara para que ruede el balón durante el Mundial FIFA 2026, una realidad emerge detrás de los estadios, hoteles y aeropuertos: gran parte del torneo depende de la mano de obra de trabajadores inmigrantes, incluidos miles que hoy viven bajo temor de deportación.
Desde obreros que remodelan infraestructura hasta empleados de hoteles, cocineros, limpiadores, choferes y personal logístico, toda una maquinaria que mueve millones de turistas descansa sobre industrias donde la mano de obra inmigrante es esencial. Todo esto ocurre en medio de una política migratoria más agresiva, con más redadas, vigilancia y presión.
Y es que el Mundial 2026 no solo pondrá a prueba la capacidad deportiva y logística de Estados Unidos. También expondrá una contradicción: el mismo país que necesita trabajadores inmigrantes para sostener hoteles, restaurantes, transporte y construcción, es el que más intensifica los controles migratorios en su contra.
Las cifras son contundentes. En sectores clave para el torneo, los inmigrantes equivalen a casi una tercera parte de la fuerza laboral. En construcción, incluso superan el 50 % en algunos oficios especializados. Sin esa mano de obra la infraestructura y operación del Mundial enfrentarían grandes desafíos y dificultades.
Detrás del torneo más grande de la historia hay una enorme demanda de trabajadores en sectores como construcción, hoteles, restaurantes, transporte, logística, limpieza, turismo, catering, mantenimiento y operación urbana, y gran parte de esa fuerza laboral es inmigrante.

Construcción e infraestructura: obras previas al Mundial se construyeron con mano de obra inmigrante
La fase previa al torneo incluyó remodelación de estadios, ampliación de aeropuertos, hoteles, infraestructura para transporte, zonas de aficionados, centros logísticos e infraestructura urbana.
Según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, para 2026, los inmigrantes representan el 26.3 % de toda la fuerza laboral de construcción en EE. UU. y cerca de 1 de cada 3 trabajadores especializados en este campo.
Muchas de estas labores fueron esenciales durante la época premundialista para cumplir con todos los estándares y exigencias en materia de infraestructura requeridos por el ente rector del fútbol mundial.
Los inmigrantes desempeñan un papel fundamental, especialmente en oficios del sector de la construcción esenciales para el desarrollo de infraestructura previa al mundial. Al respecto, representaron el 57 % de la mano de obra que instala baldosas para techos, el 56 % de todos los yeseros y estucadores, el 53 % de los techadores, el 53 % de los pintores y el 51 % de los instaladores de alfombras, pisos y baldosas.
Los obreros y carpinteros también representan más de una cuarta parte de la mano de obra del sector, y entre ellos, el 35 % de los carpinteros y el 43 % de los obreros de la construcción son nacidos en el extranjero.

Estados que recibirán el Mundial también dependieron de trabajadores inmigrantes para construir obras
Detrás de los estadios, los aeropuertos modernizados y los hoteles que recibirán a millones de turistas hay una realidad y es la de ciudades y estados anfitriones que dependen en gran medida de la mano de obra inmigrante para sostener su infraestructura y operación.
Los principales estados sede del torneo no solo concentran algunos de los escenarios más importantes del Mundial. También albergan la mayor cantidad de trabajadores inmigrantes de la construcción en todo Estados Unidos. Según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas en California, los inmigrantes representan el 42,1 % de la fuerza laboral del sector; en Florida, el 40,6 %; Texas, el 39 %; y Nueva York, el 37,1 %.
Más de la mitad de los 3 millones de trabajadores inmigrantes de la construcción del país viven precisamente en California, Texas, Florida y Nueva York, los mismos estados que concentrarán estadios, hoteles, aeropuertos y gran parte de la infraestructura mundialista. Solo California y Texas cuentan cada uno con más de medio millón de trabajadores de construcción nacidos en el extranjero.
Gran parte de las labores más intensas de la fase previa al mundial recaen sobre la fuerza laboral inmigrante que, en muchos casos, también vive bajo incertidumbre migratoria.

EE. UU. también necesita de la mano de obra de los inmigrantes para operar el Mundial
Los inmigrantes hacen parte de una fuerza laboral en los sectores de hotelería y turismo que son esenciales y clave para que la fiesta del fútbol se desarrolle con normalidad.
Cuando comience el Mundial 2026, millones de personas verán estadios llenos, aeropuertos abarrotados y ciudades completamente transformadas por el fútbol. Pero detrás de esa operación habrá otra realidad: una fuerza laboral inmigrante sosteniendo hoteles, restaurantes, transporte, limpieza y logística en las principales ciudades sede de Estados Unidos.
El reto operativo no es menor. El Mundial 2026 será el más grande de la historia, con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades anfitrionas repartidas entre Estados Unidos, México y Canadá. Solo en territorio estadounidense se esperan millones de visitantes y un impacto económico de dimensiones multimillonarias. Estudios económicos proyectan hasta 185,000 empleos equivalentes de tiempo completo vinculados al torneo y más de US$17,000 millones de impacto económico en el país.
Sin embargo, expertos y organizaciones de la industria coinciden en que gran parte de esa operación dependerá de trabajadores inmigrantes. Reuters, en una de sus investigaciones, reportó que aproximadamente un tercio de toda la fuerza laboral hotelera y turística en Estados Unidos está conformada por inmigrantes, un sector que enfrenta una fuerte escasez laboral. La agencia también reveló que la industria acumula más de un millón de vacantes y que el 71 % de los hoteles reporta puestos sin cubrir.
La mayor carga durante el desarrollo del evento estará especialmente en hoteles, restaurantes, aeropuertos y zonas turísticas. Allí es donde cocineros, trabajadores de lavandería, limpiadores, choferes, personal de mantenimiento y empleados logísticos serán esenciales para sostener el flujo masivo de visitantes durante el torneo. Muchos de estos trabajos son físicamente exigentes, de largas jornadas y depende en gran medida de mano de obra inmigrante.
Reuters y estudios laborales señalan que el 34 % de los limpiadores de casas en Estados Unidos son inmigrantes, así como el 24 % de los cocineros. En algunos mercados, los inmigrantes representan el 49 % del personal de limpieza hotelera y hasta el 58 % de los trabajadores de cocina y lavado.

Por su parte el American Immigration Council advierte que más del 20 % de toda la industria turística y de hospitalidad del país está conformada por inmigrantes, especialmente en áreas como gestión interna, limpieza, cocina, restaurantes, mantenimiento, lavandería y servicios aeroportuarios. El centro de estudios sostiene que resulta “difícil imaginar la industria hotelera y turística sin las contribuciones de los inmigrantes”.
Mientras los ojos del mundo están puestos en la cancha, otro ‘equipo’ será titular a la hora de limpiar habitaciones, mover equipajes, cocinar para millones de visitantes, operar aeropuertos, atender restaurantes y mantener funcionando ciudades enteras durante semanas.
El otro equipo del Mundial: voluntarios internacionales también ayudarán a sostener gran parte de la operación del torneo
Detrás de toda esta fiesta del fútbol habrá otra fuerza que ayudará a mover el torneo más grande de la historia: miles de voluntarios internacionales, muchos de ellos inmigrantes, bilingües o residentes extranjeros en Estados Unidos.
El programa oficial de voluntariado de la FIFA revela una dimensión poco visible del evento, ya que dependerá no solo de industrias sostenidas por mano de obra inmigrante, sino también de una gigantesca red multicultural de personas que trabajarán sin salario en tareas esenciales de atención, logística y hospitalidad.
Según la FIFA, el Mundial 2026 contará con más de 65,000 voluntarios que trabajarán en estadios, aeropuertos, hoteles, fan festivals, centros de entrenamiento, transporte, acreditaciones y operaciones urbanas.
También apoyarán labores de orientación turística y atención al público internacional. Muchas de esas funciones coinciden precisamente con sectores donde Estados Unidos ya depende profundamente de trabajadores inmigrantes, especialmente en ciudades mundialistas como Nueva York, Miami, Houston, Los Ángeles y Dallas.
Aunque la FIFA no publica cifras de cuántos voluntarios serán inmigrantes o extranjeros, el diseño del programa apunta a una operación altamente internacional y multicultural. La organización abrió las postulaciones a personas “de todo el mundo” y señaló que busca perfiles con dominio de idiomas, experiencia intercultural y capacidad de atención global, características comunes entre comunidades inmigrantes y latinas en Estados Unidos.
En la práctica, el Mundial 2026 dependerá en gran parte de trabajadores inmigrantes remunerados como de miles de voluntarios internacionales y residentes extranjeros que ayudarán a operar hoteles, aeropuertos, estadios y zonas turísticas. Este fenómeno expone una gran paradoja, pues mientras Estados Unidos endurece controles migratorios y les cierra cada vez más las puertas a las comunidades extranjeras, el mayor evento deportivo del planeta necesitará precisamente de su fuerza laboral para brillar ante el mundo.
Tourism Economics calcula que por lo menos unos 1,24 millones de visitantes internacionales visitarán las ciudades anfitrionas de EE. UU., lo que podría generar aproximadamente 6,400 millones de dólares en gasto turístico.
El aporte post Mundial 2026 de los inmigrantes en Estados Unidos: el legado económico también dependerá de ellos
El impacto de la mano de obra inmigrante en el Mundial de fútbol 2026 no terminará con el pitazo final. Asociaciones hoteleras y estudios económicos coinciden en que el verdadero legado del torneo en Estados Unidos se extenderá durante años en sectores donde los inmigrantes son y seguirán siendo fundamentales: turismo, hotelería, aeropuertos, transporte, restaurantes, mantenimiento e infraestructura urbana.
Los análisis de turismo internacional muestran que los países anfitriones suelen registrar aumentos sostenidos de visitantes entre uno y tres años después del Mundial. Un estudio basado en datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT/UNWTO) encontró que Sudáfrica aumentó un 15 % sus llegadas internacionales tras 2010, Qatar registró incrementos cercanos al 12 % y Alemania tuvo un crecimiento aproximado del 8 % tras el Mundial 2006.
Estados Unidos espera un fenómeno similar, especialmente en ciudades sede como Nueva York, Los Ángeles, Miami, Dallas, Houston, Seattle y Atlanta. Precisamente, ese crecimiento turístico posterior impactará directamente industrias donde los inmigrantes representan una buena parte de la fuerza laboral.
El mantenimiento de aeropuertos e infraestructura en general continuará después del torneo. Eso implica empleos permanentes posteriores en áreas como construcción, mantenimiento, limpieza, logística, atención al cliente, transporte, servicios hoteleros y aeroportuarios. Y gran parte de esa operación continuará dependiendo de trabajadores extranjeros.
El turismo posmundial jalonaría miles de empleos
Cuando termine el Mundial FIFA 2026 y las cámaras abandonen los estadios, el impacto laboral del torneo seguirá presente en Estados Unidos durante años. El legado no se limitará solamente al fútbol ni a las cifras de turismo. También dejará una infraestructura gigantesca que continuará funcionando gracias a industrias donde la mano de obra inmigrante ya es esencial. Según Tourism Economics una vez termine el mundial, se proyectan unos US$17,200 millones de impacto al PIB estadounidense.
Hoteles ampliados, aeropuertos modernizados, nuevas rutas de transporte, zonas comerciales, centros de entretenimiento y espacios turísticos seguirán necesitando trabajadores para operar diariamente. Y gran parte de esas labores recaerán sobre sectores que dependen ampliamente de inmigrantes.
La infraestructura construida y modernizada para el Mundial seguirá generando empleo. En Nueva York, por ejemplo, la expansión del aeropuerto JFK continuará requiriendo personal para limpieza, mantenimiento, logística y servicios aeroportuarios. Lo mismo ocurre con la modernización del LAX en Los Ángeles y con nuevas terminales y proyectos de transporte en Texas y Florida, estados que esperan mantener el impulso turístico y económico después del torneo.
El efecto posmundial también impactará directamente a la industria hotelera y turística. Las ciudades sede proyectan un crecimiento sostenido del turismo internacional, nuevas inversiones hoteleras y expansión de restaurantes y zonas de entretenimiento.
El Mundial será una vitrina para las ciudades anfitrionas, impulsando durante años la llegada de turistas, eventos internacionales y nuevos negocios relacionados con hospitalidad y entretenimiento. Sin embargo, ese crecimiento económico dependerá precisamente de trabajadores que hoy enfrentan incertidumbre migratoria y mayores restricciones en Estados Unidos.
Este evento, el más grande del planeta, no solo pondrá a prueba la logística estadounidense; también expondrá el papel silencioso, esencial y muchas veces invisible de millones de trabajadores extranjeros que ayudarán a sostener la fiesta mundialista antes, durante y después del último partido.
Para conocer más cifras, haz clic aquí y conoce toda la información.