Miles de inmigrantes en Estados Unidos están tomando una decisión extrema como medida desesperada, dejar de trabajar por miedo a ser detenidos por ICE. El fenómeno, que comenzó a reportarse silenciosamente en restaurantes, bares, hoteles, cocinas, campos agrícolas y obras de construcción, ya se refleja en estudios académicos, encuestas nacionales y cifras económicas que muestran un patrón impresionante: trabajadores que prefieren desaparecer del mercado laboral antes que exponerse a un operativo migratorio. 

Las señales son cada vez más visibles. Dueños de restaurantes reportan empleados que “simplemente dejaron de ir”. Trabajadores que evitan turnos nocturnos, reducen su movilidad o permanecen encerrados en casa por temor a encontrarse con agentes migratorios camino al trabajo.  

Un estudio de la Oficina Nacional de investigación Económica (NBER) concluyó que el empleo entre inmigrantes indocumentados cayó entre 4 % y 5 % tras el aumento de redadas y arrestos de ICE en 2025 y 2026. Paralelamente, una encuesta del Urban Institute reveló que el 71 % de las familias inmigrantes que habita en comunidades donde hay actividad de ICE teme ser abordada o detenida por autoridades migratorias 

El miedo de estas comunidades ya no se mide únicamente por las deportaciones, también empieza a registrarse por las cocinas vacías y negocios con menos personal. 

Pero el impacto va mucho más allá de quienes no tienen papeles. La ansiedad migratoria ya alcanza a residentes legales, familias mixtas e incluso ciudadanos estadounidenses con familiares inmigrantes. Expertos advierten que Estados Unidos está entrando en una nueva etapa de “economía del miedo”, donde las políticas migratorias no solo transforman comunidades inmigrantes, sino también industrias que dependen históricamente de esa fuerza laboral. 

El miedo a ICE está desocupando los lugares de trabajo en EE. UU. 

La investigación de la Oficina Nacional de investigación Económica (NBER) destaca que el aumento de operativos migratorios durante el segundo mandato de Trump está generando un efecto económico más profundo que las mismas deportaciones. 

Los inmigrantes indocumentados están dejando de trabajar por miedo y así lo muestra el dato más contundente del estudio de (NBER), una de las organizaciones de investigación económica más influyentes de Estados Unidos. El análisis concluye que las zonas con mayores aumentos de arrestos y operativos de ICE registraron una caída de entre 4 % y 5 % en el empleo de inmigrantes indocumentados, especialmente hombres, quienes representan cerca del 90 % de las detenciones migratorias recientes.  

Los economistas identificaron un chilling effect” o “efecto paralizante”: trabajadores que no habían sido arrestados ni deportados dejaron igualmente de asistir a sus empleos por miedo a encontrarse con agentes migratorios o ser detenidos durante operativos. El análisis examinó regiones con fuerte presencia inmigrante, sectores dependientes de mano de obra migrante y datos mensuales de empleo, encontrando un patrón claro: las zonas con más redadas terminaron registrando menos inmigrantes trabajando.

El estudio también desmonta uno de los principales argumentos políticos detrás del endurecimiento migratorio, la idea de que las deportaciones generan más oportunidades laborales para ciudadanos estadounidenses. Según los investigadores, por cada seis trabajadores inmigrantes indocumentados que abandonaron el mercado laboral, también perdió el empleo un trabajador nacido en Estados Unidos con secundaria o menos educación. La investigación detectó impactos especialmente devastadores en industrias que dependen estructuralmente de trabajadores inmigrantes, como agricultura, construcción, manufactura y servicios de baja remuneración, incluyendo restaurantes y hotelería. 

Temor a redadas migratorias ya no solo afecta a trabajadores indocumentados 

Datos recientes de informes particulares muestran un fenómeno más amplio y es que inmigrantes con papeles también estarían evitando trabajar especialmente en restaurantes, bares y sectores de servicios por miedo a ser detenidos o deportados. 

Aunque no existe aún una estadística única y oficial que diga exactamente cuántos inmigrantes con papeles no quiere ir a trabajar por miedo a ICE, si hay datos recientes (2025–2026) que muestran que el miedo ya está afectando también a aquellos con estatus legal, residentes permanentes, naturalizados o trabajadores con permisos válidos. 

Una de estas cifras se desprende de la encuesta nacional de KFF/New York Times que encontró que el 14 % de inmigrantes con estatus legal afirmó haber evitado atención médica o dejar de acudir a servicios esenciales por temor relacionado con inmigración y operativos.  

Aunque la encuesta mide salud y servicios, investigadores explican que el mismo patrón se refleja en trabajo, movilidad, transporte y asistencia laboral. 

Este impacto lo confirma precisamente el estudio más reciente del Urban Institute que concluye que la aplicación de las leyes de inmigración afectó tanto a familias inmigrantes como no inmigrantes en todo Estados Unidos en 2025.  

El temor a ICE ya está impactando la vida laboral de inmigrantes en EE. UU. 

La más reciente encuesta del Urban Institute revela que el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos está llevando a miles de inmigrantes a modificar su vida cotidiana por miedo a encontrarse con agentes de ICE, incluyendo decisiones relacionadas con trabajo, movilidad y actividades esenciales. 

El estudio, publicado en abril de 2026, analizó el impacto social de los operativos migratorios durante 2025 y encontró niveles de temor sin precedentes dentro de comunidades inmigrantes.  

Entre las familias inmigrantes que reportaron actividad de ICE en sus vecindarios, el 71 % dijo estar preocupado de que ellos mismos o un familiar pudieran ser abordados o detenidos por autoridades migratorias. De ese grupo, el 40 % aseguró sentirse “muy preocupado”. 

El miedo ya está alterando comportamientos diarios fundamentales. Muchas familias dijeron haber evitado actividades esenciales por temor a exponerse públicamente, incluyendo desplazamientos, uso de transporte, visitas médicas, participación en programas sociales y actividades comunitarias. Aunque la encuesta no pregunta de forma textual si las personas dejaron de asistir a sus empleos, los autores describen un patrón de retraimiento social y económico derivado del temor a operativos migratorios. 

Uno de los hallazgos más relevantes de la encuesta del Urban Institute es que el temor ya no afecta exclusivamente a inmigrantes indocumentados. El 46 % de todos los adultos que reportaron actividad migratoria en sus comunidades y dijeron temer encuentros con ICE u otras autoridades migratorias, incluían familias mixtas, residentes legales y ciudadanos estadounidenses con familiares inmigrantes.  

Restaurantes y comercios: donde más se está viendo este fenómeno 

La industria de restaurantes y bares se ha convertido en uno de los sectores donde el miedo a ICE comienza a sentirse con mayor fuerza. Dueños de negocios en Texas, Washington D.C., California y Florida reportan empleados que dejan de presentarse repentinamente, trabajadores que rechazan turnos nocturnos y cocinas operando con menos personal por temor a operativos migratorios.  

Un informe de la Universidad de California y One Fair Wage reveló que las deportaciones masivas amenazan con el colapso del sector de restaurantes. Según el estudio, los inmigrantes representan el 22 % del total de trabajadores de restaurantes en Estados Unidos, incluyendo el 46 % de los chefs y el 18 % de los camareros. En muchas ciudades, las proporciones son mayores: más de la mitad de los trabajadores de restaurantes en Washington D.C. y Nueva York se identifican como nacidos en el extranjero. 

Además de ser trabajadores, el informe subraya que muchos inmigrantes también son empresarios. Más de un tercio de los dueños de restaurantes son extranjeros (36 %), en comparación con el 19 % en otros sectores. Entre los dueños de restaurantes asiáticos, esta cifra asciende al 89 %; entre los hispanos, al 66 %. 

Hasta julio de 2025, cerca de 1,7 millones de trabajadores nacidos en el extranjero habían abandonado el país, lo que representaba una disminución del 5 % en la fuerza laboral extranjera. Este éxodo provocó una reducción cercana a los 800,000 trabajadores en la fuerza laboral estadounidense. Al observar las cifras del sector restaurantes, la pérdida se tradujo en aproximadamente 137,000 trabajadores inmigrantes menos. 

Reportes de 2025 y 2026 muestran que cientos de inmigrantes indocumentados dejaron de presentarse a turnos, evitaron trabajos nocturnos, abandonaros sus labores en restaurantes y bares e incluso dejaron de salir como clientes.  

Estas conclusiones coinciden con el análisis de la Oficina Nacional de investigación Económica (NBER) que, si bien no se enfoca exclusivamente en este sector, sus hallazgos impactan directamente a áreas más dependientes de trabajadores inmigrantes como restaurantes, bares, cocinas, hoteles, catering, entre otros.

Restaurantes no logran contratar: el temor a redadas agrava la escasez de personal en EE. UU. 

La  Asociación Nacional de Restaurantes reportó por su parte que, hasta enero de 2026, los establecimientos de servicio completo todavía operaban con 204,000 empleos menos que antes de la pandemia. Paralelamente, una encuesta de TD Bank encontró que el 54 % de operadores consideraba que la reducción del “labor pool” o fuerza laboral disponible era su principal problema para contratar personal en 2026.   

En Texas, asociaciones gastronómicas advirtieron que el endurecimiento migratorio ya estaba elevando costos y amenazando la viabilidad de algunos negocios. Y en California, restaurantes y camiones de comida reportaron caídas de hasta 20 % en ventas debido a que inmigrantes dejaron de salir, incluso como clientes, por miedo a redadas.  

La Asociación Nacional de Restaurantes destacó también que la crisis laboral ya no puede explicarse únicamente por salarios, inflación o secuelas de la pandemia. El estudio advierte que el sector enfrenta, en 2026, una desaceleración en la contratación, dificultades persistentes para llenar vacantes y una reducción del llamado “labor pool”, es decir, la cantidad de personas disponibles para trabajar en restaurantes, bares y negocios de hospitalidad. 

Dueños de restaurantes reportan turnos sin cubrir, empleados que dejan de asistir sin previo aviso y dificultades para mantener personal estable en cocinas, limpieza y atención al cliente. Aunque el sector sumó 17,200 empleos netos en abril de 2026, esa recuperación sigue siendo insuficiente para compensar pérdidas anteriores: solo en febrero el sector perdió 38,800 puestos de trabajo, lo que representa la mayor caída laboral desde la pandemia en 2020. El informe afirma que la misma industria reconoce que el crecimiento del empleo se ha vuelto irregular y frágil, especialmente en ciudades y estados con alta presencia inmigrante. 

La situación es especialmente crítica en los restaurantes de servicio completo. Según datos de la Asociación, hasta comienzos de 2026 este segmento todavía operaba con más de 200,000 empleos menos que antes de la pandemia. Aunque cadenas de comida rápida y cafeterías han logrado recuperarse parcialmente, muchos restaurantes tradicionales siguen funcionando prácticamente en niveles estancados. En abril de 2026, el empleo total en establecimientos de comida y bebida apenas se encontraba un 0,6 % por encima del pico alcanzado en febrero de 2020, una señal de que el crecimiento laboral del sector se congeló, prácticamente, durante los últimos años. 

Más de cinco años después del inicio de la pandemia, los niveles de empleo en restaurantes continúan por debajo de cifras prepandemia en al menos 18 estados y Washington D.C. Virginia Occidental lidera la caída con casi 6 % menos empleos gastronómicos frente a 2019, seguido por Maine y Nuevo México (-5 %), mientras estados como Illinois y Massachusetts registran reducciones cercanas al 4 %. En contraste, algunos estados como Idaho, Utah y Nevada muestran un crecimiento acelerado, impulsado, al parecer, por la expansión poblacional y el turismo. 

Este mapa muestra que la recuperación laboral para la industria gastronómica estadounidense después de la pandemia no ha sido uniforme y muchos estados todavía operan con menos trabajadores que hace cinco años. En varias regiones del país, especialmente donde depende históricamente de mano de obra inmigrante, los restaurantes siguen enfrentando escasez de personal, vacantes difíciles de llenar y una recuperación más lenta de lo esperado. 

Los datos muestran que el empleo en restaurantes y bares en Estados Unidos no atraviesa una dinámica de avances y retrocesos. La industria logra contratar miles de trabajadores durante algunos meses, pero luego enfrenta caídas abruptas que evidencian un mercado laboral frágil, altamente dependiente de trabajadores inmigrantes y afectado por la incertidumbre económica y el miedo migratorio. 

¿Cómo está afectando esto a otros sectores? 

Agricultura: trabajadores desaparecen en plena cosecha 

La agricultura estadounidense enfrenta uno de los impactos más severos derivados del miedo migratorio. Investigaciones recientes muestran que trabajadores agrícolas han comenzado a abandonar campos, faltar durante temporadas importantes de cosecha y evitar movilizarse por temor a operativos de ICE.  

Un estudio sobre California estimó que las redadas de 2025 provocaron una reducción de entre un 20 % y 40 % en la fuerza laboral agrícola en algunas zonas altamente dependientes de trabajadores inmigrantes.  

Construcción: obras retrasadas y escasez de mano de obra 

La industria de la construcción también comienza ha comenzado a sentir el efecto de las políticas migratorias y el miedo a ICE. El estudio más reciente de la National Bureau of Economic Research (NBER) concluyó que el aumento de arrestos migratorios provocó una caída de entre 4 % y 5 % en el empleo de inmigrantes indocumentados, particularmente hombres, quienes representan la mayoría de los trabajadores detenidos y una parte fundamental de la mano de obra en construcción.  

Servicios y comercios locales 

El impacto del miedo migratorio también se está extendiendo a pequeños comercios, servicios de limpieza, mantenimiento, lavanderías y negocios locales que dependen históricamente de trabajadores inmigrantes. Una encuesta del Urban Institute encontró que el 71 % de las familias inmigrantes en comunidades con actividad de ICE teme encontrarse con autoridades migratorias, mientras que el 46 % de todos los adultos expuestos a operativos reportó preocupación por posibles encuentros con ICE. 

Las redadas y los mayores controles por parte de ICE también han afectado directamente a los negocios, 82 % de las empresas reportaron impactos negativos por la aplicación de leyes migratorias. Al menos 50 % reportan menos clientes y menor tráfico y 25 % ya hablan de cierres temporales.