Muy pronto, una llamada de pocos minutos entre una persona detenida y su familia podría ser procesada por un sistema de inteligencia artificial. El programa transcribiría y traduciría la conversación, reconocería las voces y relacionaría esa información con las imágenes de las cámaras. Estas funciones aparecen en una solicitud de información con la que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) busca conocer qué sistemas ofrecen las empresas. Pero ten en cuenta que todavía no hay un contrato.
Esta fase es solo un primer paso para conocer qué ofrece el mercado. Lo que pide ICE puede cambiar o incluso no llegar a comprarse. Las empresas interesadas tienen hasta el 26 de octubre para responder.
¿Qué busca ICE con esta tecnología?
ICE afirma que en sus centros se generan tantas llamadas, mensajes, video visitas y horas de grabación que el personal no alcanza a revisar a tiempo. Por eso, busca un sistema que reúna y analice esa información de forma automática, las 24 horas del día, los 365 días del año. El sistema recopilaría lo que dicen las personas detenidas, cómo suenan sus voces, dónde están, con quiénes se reúnen y qué información aparece en sus expedientes. Si detecta algo que considera relevante, enviaría una alerta para que un empleado lo revise.
Según el documento, el sistema no tomaría decisiones por sí solo. Las decisiones sobre custodia, sanciones, atención médica, asuntos legales o liberaciones seguirían en manos del personal de la agencia.
¿Cómo afectaría a los inmigrantes detenidos?
La IA analizaría todas las comunicaciones y conversaciones. Las llamadas grabadas, los mensajes y los correos se transcribirían y traducirían al inglés de forma automática. El sistema también intentaría reconocer jerga, lenguaje en clave y palabras nuevas que empiecen a repetirse. El riesgo es que marque una conversación cotidiana con un familiar porque la interprete como sospechosa.
Su voz quedaría registrada sin pedirle permiso
El sistema crearía un perfil de la voz de cada persona, que se sumaría a otros datos biométricos, a partir de llamadas que ya fueron grabadas. No necesitaría pedirle a cada detenido una nueva muestra de voz ni su colaboración. Con ese perfil, podría reconocer quién habla, aunque la persona use otros datos o un dispositivo diferente. Si se aprueba, también podría buscar esa voz en otros centros o en bases de datos de distintas agencias.
Lo que haga se cruzaría con las imágenes
El programa analizaría en vivo y revisaría grabaciones de video pasadas. Además de detectar peleas, caídas, aglomeraciones y entradas a zonas no autorizadas, evaluaría conductas como el aislamiento, reuniones inusuales o movimientos fuera de lo habitual. Además, observaría cómo se relacionan los detenidos y cómo cambian esas conductas con el tiempo. Esto contrasta con el rechazo del gobierno a que las cámaras de los agentes de ICE se activen automáticamente durante los operativos.
Un error de la IA podría convertirse en sospecha
La agencia reconoce la posibilidad de errores del sistema, por tanto, pide a las empresas tratar las coincidencias de voz como pistas y no como pruebas definitivas. Además, exige que las empresas informen cuántos errores cometen sus programas.
Aunque el documento plantea que las empresas colaboren en procesos de apelación si el sistema influye en una decisión, no explica cómo sabría un detenido que fue señalado por error ni cómo podría cuestionarlo.
¿Y las familias?
El análisis no se limitaría a la persona detenida. El sistema también compararía la voz de quien contesta la llamada con el perfil asociado al número marcado y detectaría si hay otras personas en la conversación. La voz y las palabras de familiares y amistades también quedarían grabadas en el sistema y serían sometidas al mismo análisis.
El riesgo para la privacidad entre los detenidos y sus abogados
Por ley, todas las personas en proceso de deportación tienen derecho a contar con un abogado y a mantener la confidencialidad de sus conversaciones. Las normas de detención de ICE prohíben monitorear las llamadas y visitas judiciales sin una orden y establecen que las visitas de abogados deben ser privadas.
El documento excluye las comunicaciones protegidas del análisis, pero dependerá de que cada llamada, cuenta o número esté bien identificado como legal en el sistema. Incluso la propia agencia pide a las empresas explicar qué hace el sistema cuando la etiqueta falta o es incorrecta, lo que demuestra que existen riesgos de error.
Esta situación es relevante en las video visitas, que también se usan para hablar con los abogados y que el sistema sí analizaría, además el documento no menciona de forma expresa las salas de visitas legales.
Este punto afectaría seriamente el debido proceso. Para que la defensa sea efectiva, el detenido debe poder hablar con total libertad con su abogado. Si una conversación o una estrategia se procesara, o si el detenido teme ser escuchado, podría callar información clave y afectar la oportunidad de defender su caso ante un juez.
Recuerda que las llamadas normales desde los centros de detención ya pueden ser monitoreadas por razones de seguridad. Aunque este sistema de inteligencia artificial es todavía una propuesta en evaluación y no un contrato firmado, recuerda la importancia de la protección de la confidencialidad de los casos migratorios.